Viernes , 19 enero 2018
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Gas: dos ópticas y un mismo objetivo

El IV Foro de Países Exportadores de Gas (FPEG) pasará a la historia como otra de las cumbres internacionales con modestos resultados. Mucha lírica, declaraciones plagadas de buenos deseos, como las referidas a “los precios justos” o a los “mercados solidarios”, pero con resultados muy pocos concretos y efectivos.

Probablemente el más frustrado ha de ser el gobierno anfitrión que había anticipado un escenario propicio para mejorar el precio del gas, puesto que a los países productores no les resulta conveniente la estrecha vinculación del precio del gas con la cotización del crudo, sobre todo cuando ésta última tiende a la baja, pues incide en la merma de los ingresos fiscales.

No hubo ningún acuerdo en ese sentido, a lo más, la declaración final recomendó “buscar un enfoque más equitativo de distribución de riegos en el tema de mecanismos de precios de gas, vinculado al petróleo y sus derivados, para asegurar un precio justo para el gas natural, tomando en cuenta sus ventajas en términos de eficiencia energética y primas medioambientales”.

Es bueno recordar que en similares encuentros precedentes se buscó fórmulas para mejorar el precio del gas, intentando reducir su dependencia de cotizaciones petroleras, pero como lo reconoce el mismo Ministro de Hidrocarburos, Luis Alberto Sánchez, el asunto es muy complejo porque las realidades de cada productor son diferentes, lo que dificulta encontrar posiciones de consenso.

Entre otras cosas, lo que el Foro mostró fue la existencia de dos ópticas contrapuestas: la rentista que pone acento en la maximización del precio del recurso natural llamado gas y la de mercado que hace referencia a una competencia de precios en base a la productividad y a la eficiencia. No faltó el componente ideológico, fiel a su estilo, el presidente Evo Morales denunció que el “manipuleo abusivo” de precios del gas natural, una herramienta de “desestabilización” contra los Estados y contra los gobiernos electos.

Mientras los representantes de los países del Foro de Países Exportadores de Gas (FPEG) analizaban los caminos para elevar los precios, Estados Unidos –ausente de la reuniónmantenía su ritmo exportador, estimado en siete millones de litros diarios por su Administración de Información Energética.

“La revolución del “fracking”, la técnica de fractura hidráulica de la roca que permitió a USA incrementar exponencialmente su producción, hizo que la potencia norteamericana pasara en apenas 15 años de ser un país importador a ser el primer exportador mundial”, señala un artículo publicado por BBC Mundo, en el que se sostiene que “gracias a sus bajos costos de producción, el gas boliviano ha sido tradicionalmente de los más competitivos, pero ahora (Bolivia) se enfrenta a un rival potente y ambicioso (EE.UU.).

“Bolivia tiene que ser capaz de establecer buenos precios (de venta) si quiere seguir compitiendo”, le ha dicho Mauro Chávez, analista de la consultoría energética Wood Mackenzie, a BBC Mundo.

El presidente norteamericano Donald Trump es el más interesado en potenciar la comercialización de su gas para equilibrar su balanza comercial y por ello está haciendo su mejor esfuerzo para buscar nuevos clientes.

Los especialistas estiman en las reservas naturales del gas boliviano tendrán como principal adversario al Gas Natural Licuado (LNG), que puede transportarse a altas presiones y bajas temperaturas en vehículos de carga, y que abastece a las zonas donde no hay gasoductos.

Alex Munton, especialista de Wood Mackenzie aseguraque “hay un evidente apetito en los mercados latinoamericanos por el GNL estadounidense” y que el Caribe es una de las regiones donde el GNL “made in USA” no deja de ganar terreno.

El ministro boliviano de Hidrocarburos parece comprender parcialmente la situación. “Hoy nuestro competidor es el GNL (gas natural licuado)” afirmó Sánchez, pero asegura que el gas natural boliviano es competitivo en la región, casi minimizando al mayor competidor del norte.

“Bolivia no tiene competidores, somos más competitivos en cuanto a Vaca Muerta de Argentina y el
Presal de Brasil. Esto significa que nuestros precios están en cinco dólares; mientras que el GNL y el shale gas (de EEUU) están entre 8 y 9 dólares y nosotros tenemos los ductos amortizados”, remarcó la autoridad.

El análisis de BBC Mundo sostiene que la “agresiva” política comercial impulsada por EE.UU. contribuye a que sean ahora los compradores, como China, Corea del Sur o la India, los que tienen la sartén por el mango. Ellos están en condiciones para firmar contratos más cortos y más ajustados a lo que demandan” sin encadenarse a cláusulas que los comprometían por muchos años, lo que cambia el panorama de negociación que conocía Bolivia cuando suscribió los contratos con Brasil y Argentina que, dicho de paso, vencen en 2019 y 2016, respectivamente.

Mauro Chávez, remarca que “la realidad del sector es ahora otra y Bolivia tendrá que adaptarse”. El “boom de la producción estadounidense alteró radicalmente las condiciones del mercado”.

Sin bien se estima que Bolivia tiene cuantiosas reservas, no se cuenta, por el momento, con una certificación oficial, como manda la legislación nacional. El último dato corresponde a 2009, cuando la empresa Ryder Scott reportó un volumen de reservas de 9,94 trillones de pies cúbicos (TCF). Sin tal certificación, la negociación para acceder a nuevos mercados se dificulta.

acerca Juseline Duran

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