Miércoles , 13 diciembre 2017
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Sistema financiero socialmente responsable

La Responsabilidad Social Empresarial (RSE) se va convirtiendo gradualmente en un pilar estratégico de las instituciones financieras bolivianas, según muestran los resultados de tres años consecutivos (2014-2016) de evaluación de esta temática dispuesta por la Autoridad Regulatoria.

Aunque los avances son dispares, debido al tamaño, a la especialización o a la vocación social, todas las instituciones de intermediación financiera reguladas, sin excepciones, han logrado incorporar las prácticas de RSE dentro de su actividad empresarial, lo que constituye una alentadora noticia, pues revela un indiscutible avance que, sin duda, se irá consolidando en los próximos años.

Las áreas de RSE han sido incorporadas en los organigramas de las entidades financieras en línea directa con el Directorio o con la gerencia general, de tal manera que las decisiones puedan ser más ágiles y fluidas.

Las acciones de Responsabilidad Social en las instituciones financieras han dejado de ser iniciativas aisladas y ahora responden a planes institucionales sostenibles en el tiempo y cuentan además con indicadores específicos que son objeto de constante monitoreo y medición.

Los Directorios tienen un mayor compromiso con las políticas y programas de RSE. El personal, que solía tomar distancia de estas acciones, se ha involucrado decididamente, las asume ahora como parte de su actividad cotidiana y trabaja en proyectos de voluntariado. Los mismos clientes esperan la rendición de cuentas en materia de RSE ya sea mediante una Memoria y un Informe de Responsabilidad Social.

Hay también importantes avances en cuanto al manejo de los recursos humanos, a la relación con los clientes, cuyos derechos se toman más en cuenta y en las acciones en beneficio de la comunidad.

Sin embargo, la principal debilidad está en el componente medioambiental donde, por el momento, las entidades financieras se han limitado a ejecutar acciones internas de ahorro de agua, energía o reciclaje, sin trascender todavía a la generación de productos financieros ecológicos (créditos verdes) que promuevan la conciencia medioambiental entre los prestatarios.

Radiografía

Las entidades líderes en Responsabilidad Social en el sistema financiero boliviano siguen siendo las IFDs y los bancos Pymes debido a la naturaleza social de su actividad. También pesa en las Cooperativas su componente social y los bancos múltiples no se quedan atrás. El grueso de las entidades evaluadas está en un segmento entre “bueno” y alto” en su compromiso social, explica Fabiola Yañez, Directora de Análisis RSE y Desempeño Social de Aesa Ratings, Calificadora de Riesgo asociada a Fitch Ratings, que evalúa en RSE a un tercio de las instituciones financieras del mercado boliviano.

Según la normativa vigente, las calificaciones individuales en RSE son privadas y no pueden publicarse, como ocurre con las calificaciones de riesgo financiero. Por eso, el balance que les ofrecemos es general y agrupa la información de acuerdo al tipo de entidad financiera: bancos múltiples, bancos pymes, Cooperativas e Instituciones Financieras de Desarrollo (IFDs).

Es el primer año (2016) en que una entidad financiera alcanzó el rango más alto (R1) de una escala de calificaciones que comprende desde R1 (el más alto) a R6 (el más bajo). La calificación corresponde a un banco que ya no está en el mercado, pero se confía en que sus nuevos dueños mantengan esas buenas políticas en RSE. Es también el tercer año en el que una IFD ha solicitado ser calificada en RSE y Desempeño Social, éste último un capítulo más avanzado de responsabilidad social dentro de la metodología de Aesa Ratings.

La Responsabilidad Social Empresarial se va perfilando como un pilar estratégico de las instituciones de intermediación financiera.

En todas las entidades se ven avances. Los bancos Múltiples y Pymes mejoraron bastante con relación a su situación inicial, subraya Yañez. En promedio, los bancos Múltiples pasaron de una puntuación de 5,62 a 7,3 en el período 2014-2016, mientras que los bancos Pymes su-bieron de 6,8 a 8,6 en el mismo período. Las IFDs evolucionaron de 7,3 a 8,2 puntos y las Cooperativas de 5 a 5,9.

La explicación de este comportamiento radica en que tanto las IFDs como las Cooperati-vas nacieron con una fuerte orientación social y, por lo tanto, en 2014, al momento de iniciarse la medición de la RSE, partieron con cierta ventaja, pues ya tenían un camino recorrido. En contraste, los bancos partieron desde un piso más bajo dado que se trata de entidades con fines de lucro. Por esto el avance de los bancos resulta más notorio, mientras que de las otras entidades aparece más modesto.

En los primeros años del RSE, los bancos encontraron difícil la tarea de incluir la Responsabilidad Social dentro de sus estrategias de negocio. “Ha sido un proceso duro para ellos que tenían calificaciones financieras altas pero calificaciones modestas en RSE. Fue difícil asimilarlo, pero empezaron a desarrollar estrategias y al 2016 tenemos a la banca tradicional dentro de lo que es RSE”, puntualiza la entrevistada.

Avances

Yañez detalla los avances registrados en los principales capítulos del RSE. En cuanto a los recursos humanos, indica que los bancos se han reinventado aplicando compensaciones, adicionales a los beneficios establecidos por ley, a los empleados cuya jornada laboral se extiende más allá de las 8 horas. Días libres por acumulación de horas, créditos en algunas tiendas o reconocimientos públicos al interior de las entidades son algunas de esas compensaciones.

Las instituciones financieras han desarrollado también principios, procedimientos y protocolos estandarizados de protección al cliente. Se toma mucho cuidado en responder a los reclamos dentro de los plazos establecidos y se emplean esas observaciones como insumo de retroalimentación para corregir procesos y generar soluciones. Como resultado, la cantidad de reclamos se redujo.

Se advierten también acciones en cuanto a otros grupos de interés. En las Cooperativas, por ejemplo, se ha puesto énfasis en la retribución a los socios. Muchas de ellas distribuyen utilidades e incluso otorgan seguros de sepelio en alianzas estratégicas con compañías de seguros. Asimismo, cuentan con fondos exclusivos destinados a educación de sus socios. Son acciones de fidelización hacia los socios.

Pese a su menor tamaño, las Cooperativas también ejecutan proyectos sostenibles, aunque de menor magnitud. Por ejemplo, en el sur del país (Chaco y Tarija), se desarrollan acciones de orientación para prevenir y tratar el mal de Chagas.

Las IFDs, en su actividad de banca comunal, complementan los servicios financieros con charlas de orientación a sus clientes, acompañadas con materiales muy didácticos y por otro lado su presencia es indiscutible en el área rural con tecnologías especializadas.

Los avances en RSE son también importantes a la hora de establecer acuerdos con otras entidades de financiamiento externo. Muchas de ellas, a la hora de aprobar un financiamiento, hacen seguimiento profundo a los temas de Responsabilidad Social y esto se advierte cada vez con más frecuencia en Bolivia.

En cuanto a las acciones hacia la comunidad o a la sociedad, Yañez advierte una evolución cualitativa. En los bancos, los proyectos de RSE no sólo han sido estructurados de mejor manera sino que han adquirido un carácter que los hace sostenibles en el tiempo.

Medioambiente

El componente ambiental es aún el talón de Aquiles de las entidades financieras en cuanto a RSE, lo que permite afirmar que constituye un reto pendiente sobre el que debe trabajarse con mayor empeño en el futuro.

“Nuestra experiencia nos permite afirmar que no hay ninguna institución financiera en Bolivia que haya desarrollado al cien por ciento el tema medioambiental. De todas las instituciones solo una lo ha hecho”, precisa la Directora de Análisis RSE y Desempeño Social de Aesa Ratings. Es una evidente debilidad sistémica.

Reconoce que las entidades financieras se han orientado sobre todo al desarrollo de acciones internas como el reciclado de papel, de residuos electrónicos, el ahorro de energía o el control en el uso del agua, lo que representa un importante avance.

Por la naturaleza de su negocio, las entidades financieras no generan riesgos ambientales directos como una empresa industrial o minera. Por lo tanto, su aporte a preservar los daños al medioambiente es indirecto. El compromiso de las entidades financieras con el medio ambiente podría apuntar a productos “verdes” como un “crédito ecológico”. Esto supone generar entre los prestatarios, incentivos para tomar créditos que generen menor impacto ambiental dentro de las actividades que se desarrollan, obteniendo a cambio beneficios adicionales como capacitaciones técnicas o contacto directo con proveedores, entre otros.

Cuando las entidades financieras empiecen a generar estos productos “verdes” se podría esperar un saludable efecto multiplicador, pues el cliente exigirá ese compromiso ambiental a sus proveedores a la hora de adquirir maquinarias y equipos para sus negocios. Los mismos proveedores se verían ante la necesidad de requerir capacitación y orientación técnica para suministrar bienes que no dañen al medioambiente.

La mayor debilidad de las entidades financieras bolivianas en cuanto a RSE, está en el componente medioambiental.

Temas pendientes

Si bien el resultado de Responsabilidad Social en las entidades financieras es positivo, para seguir avanzando en este tema es necesario ir perfeccionado algunos temas.

Desde el punto de vista regulatorio podría ayudar la definición de una nomenclatura equivalente, complementaria a la que cada empresa de calificación asigna, que permita comparar las distintas calificaciones otorgadas en el mercado, tal como sucede con las calificaciones de riesgo. Al momento, unas evaluaciones emplean números y otras letras y se debería tender a una nomenclatura que posibilite efectuar comparaciones.

Otro asunto pendiente es el referido a las condiciones para hacer este tipo de calificaciones. Actualmente las calificaciones se realizan por Calificadoras registradas ante la ASFI, pero también por empresas de auditoría e incluso por consultores individuales. Lo recomendable sería que el trabajo sea encomendado a empresas que cumplan ciertos requisitos mínimos y que cuentan con una metodología pública para ese trabajo. Se desconoce los parámetros empleados por los consultores individuales y se teme en que su trabajo haya un fuerte componente subjetivo.

Yañez explica que el proceso metodológico de Aesa Ratings en el componente de RSE es bastante estricto y se alinea con el riguroso proceso de la calificación financiera de riesgo. Comprende la visita in situ a las instituciones con entrevistas a los ejecutivos, mandos medios y operativos. Las calificaciones las asigna un Comité externo donde participan expertos internacionales y locales y cuyos integrantes son independientes a la Calificadora.

En el corto plazo, un reto para las entidades de intermediación financiera es el desarrollo de un sistema de indicadores de RSE que puedan ser sistematizados, de acuerdo a las instrucciones de la Autoridad de Regulación del Sistema Financiero.

Dado que la importancia de la RSE es creciente en el ámbito corporativo y considerando los avances registrados en el sistema financiero boliviano en esta materia, y a pedido de varias empresas, Aesa Ratings contará próximamente con una metodología específica para la calificación de RSE en las empresas no financieras. Muchas compañías bolivianas desean ser evaluadas en este tema para cumplir compromisos internacionales como el logro de una certificación que acredite que son socialmente responsables.

El contar con la mayor parte del mercado en calificación de RSE, permite a Aesa Ratings generar informes y/o reportes sobre esta temática a nivel sistema y de forma agregada en base a su amplia base de datos, siempre respetando la confidencialidad de la información por entidad. Este tipo de información se convierte en altamente útil para el mismo mercado pues permite contar con referencias.
 Algunos ejemplos

Los programas de RSE en las entidades del sistema financiero son múltiples y variados. Sin embargo se pueden recoger algunos ejemplos exitosos, sobre todo de aquellas iniciativas que se caracterizan por su sostenibilidad. Son solo botones de muestra y no un detalle exhaustivo.

Uno de ellos es el Foro Pyme que  se lleva adelante anualmente. Nació como una clase magistral, pero se ha convertido en un provechoso espacio donde los microempresarios intercambian ideas y experiencias.

Otra iniciativa destacada es “Puedes Crecer”, un programa de becas para jóvenes de escasos recursos. El programa no sólo costea los estudios en la Universidad Católica, sino que provee de alimentación y vivienda y asegura un puesto de trabajo o apoya a los beneficiados  en la realización de emprendimientos propios. Tres jóvenes alcanzaron desempeños sobresalientes y cursan maestrías en España.

En una Cooperativa se implementó el programa “Volunsoy” que comprende a voluntarios que al interior de la institución se encargan de velar por el reciclado de papel, el uso racional de la energía y del agua. En otra Cooperativa se ejecutan talleres de educación sobre violencia contra la mujer con contenidos muy prácticos que establecen protocolos específicos para actuar. La demanda por estos cursos es creciente.

En Cochabamba las Cooperativas encaran campañas de concientización sobre el cuidado del agua. En alianza con la universidad se capacita sobre la arborización,  el cuidado de los árboles y su preservación sin emplear mucha agua.

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