Viernes , 20 octubre 2017
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Genética de la quinua para mayor producción

La quinua, el producto emblemático de Bolivia y la zona andina, (Chenopodium quinoa), se suma a la lista de las plantas cultivadas con todo su genoma secuenciado lo que permitirá mejorar el potencial agronómico del grano para aumentar su producción y contribuir a la disminución del hambre en el mundo.

El interés de los investigadores por la quinua partió por ser un producto que cuenta con altos valores nutricionales, puede desarrollarse en diversos agroecosistemas, incluso con climas agrestes, registra baja disponibilidad de agua y sobrevive incluso en suelos pobres.

Un trabajo realizado por un grupo de investigadores liderados por el Dr. Mark Tester de la Universidad de Ciencia y Tecnología Rey Abdalá (KAUST) de Arabia Saudita destaca que la quinua sigue siendo un cultivo subutilizado y existen pocos pro-gramas de investigación activos para mejorar sus cualidades agronómicas.

Santiago Vélez, representante del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura, IICA en Bolivia, identificó posibles oportunidades y desafíos en el artículo “El genoma de Chenopodium quinoa”, y sugiere la construcción de un plan estratégico de acción para fortalecer la producción de la quinua boliviana con eventos que sean fuertes a diferentes tipos de plagas y cambios climatológicos.

Beneficio

La secuenciación del genoma de la quinua, sin duda, acelerará el proceso de mejora genética. La muestra de quinua utilizada para el estudio fue PI 614886, Sistema Nacional de Germoplasma de los Estados Unidos. En la decodificación del genoma utilizaron una novedosa tecnología llamada secuenciación a tiempo real de una única molécula de ADN (SMRT), que básicamente consiste en marcar con un color de fluorescencia diferente a los componentes del ADN (A, T, C y G)

El doctor Eric Jellen coautor de la publicación señaló que la información de la secuencia del ADN de la quinua es extremadamente valiosa para identificar genes clave que controlan rasgos agronómicos importantes y conocer la variabilidad genética entre los cultivos. “En poco tiempo, los productores de quinua podrían enfrentar desafíos por cambios en el clima e incrementos de plagas en el campo que afectarían la producción orgánica. Es aquí donde el trabajo conjunto entre investigadores y pro-ductores puede ayudar a utilizar las características propias de la quinua, encontradas en su genoma”, sostuvo.

El investigador agregó que son varias las oportunidades para mejorar el potencial agronómico del grano y su contribución en la disminución del hambre en el mundo, a partir del descubrimiento del genoma de la quinua, enfocados en la política nacional sin sacrificar un producto orgánico y manteniendo la diferenciación del producto.

Edgar Soliz, director del Centro Internacional de la Quinua (CIQ), mencionó que el descubrimiento del genoma de la quinua ha generado especulaciones en diferentes actores del sector. Por esto, fue de suma importancia conocer el análisis científico que permitirá construir un plan estratégico con lineamientos y acciones de corto, mediano y largo plazo, para el fortalecimiento del sector productivo y la mejora del comercio nacional e internacional de la quinua.

Santiago Vélez, destacó que la combinación entre la ciencia y los saberes locales conjugan los procesos de innovación tecnológica, de investigación y desarrollo de nuevos proyectos que requieren inversión y fortalecimiento de capacidades del talento humano. “Los desafíos alrededor de la quinua deben traducir-se en oportunidades dirigidas a los productores de este grano andino”, concluyó Vélez.

El foro fue organizado por el Ministerio de Desarrollo Rural y Tierras (MDRyT) de Bolivia y el Centro Internacional de la Quinua (CIQ), con el apoyo del Ministerio de Relaciones Exteriores, el Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE) y el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA).

El estudio

El estudio, presentado por Mark Tester, señala que la quinua es un alotetraploide de 36 cromosomas, esto quiere decir que posee dos copias de dos genomas diferentes (A y B); a diferencia de un tetraploide como la papa que tiene cuatro copias de un genoma. El ser humano, por ejemplo, es diploide, porque tiene dos copias de un genoma.

Tester y su equipo lograron estimar que la quinua tendría al menos 33.000 genes. Uno de los aspectos más interesantes de este estudio es que se ha podido trazar la historia evolutiva de este cultivo que resume que hace 3,3 a 6,3 millones de años, los ancestros de la quinua (ambos diploides) se cruzaron (hibridizaron) en algún lugar de América, formando la especie C. berlandieri (la chía roja es una de sus variedades modernas). Esta especie se dispersó hasta Sudamérica, de forma paralela e independiente en el altiplano boliviano, el altiplano peruano y costa chilena por los antiguos pobladores

Este estudio también permitió investigar a fondo los genes invo-lucrados con la producción de saponinas. Tester y su equipo hicieron un análisis comparativo entre las quinuas “amargas” y las “dulces” y observaron que había diferencias en el genTSARL1. Este gen produce un “interruptor” que enciende los genes involucrados con la síntesis de las saponinas. En el caso de las quinuas “dulces”, las mutaciones en TSARL1 producían un interruptor fallido o inactivo.

Vélez subraya que conocer el ge-noma de la quinua es sólo el primer paso hacia la obtención de variedades mejoradas. “Esperemos que nuestro país no se quede atrás y aproveche de toda esta información para seguir siendo los primeros productores de quinua en el mundo”, concluyó.

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