Miércoles , 18 octubre 2017
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Un mapa de navegación para entender al Bitcoin

En el último tiempo han adquirido relevancia las monedas virtuales, siendo el bitcoin la más popular en los mercados. En Bolivia se registró recientemente un caso fraudulento con esa denominación, mientras que las autoridades reiteraron que está vigente la prohibición del uso de monedas que no pertenecen a ningún país o zona económica, que no están reguladas, y cuyo origen se desconoce, lo que podrían causar pérdidas a sus tenedores.

Sin embargo, las monedas virtuales (en el mundo hay más de 860) se perfilan cada vez más como un medio de pago y como una opción de ganar dinero con elevada rentabilidad, aunque con elevados riesgos. Por eso, Nueva Economía considera conveniente ofrecer a sus lectores una entrega informativa sobre el bitcoin, que pueda servir de “mapa de navegación” para la adecuada comprensión del tema.

Bitcoin

El comercio virtual ha traído como consecuencia la creación de una nueva forma de pago: las monedas virtuales, con menores tasa de interés que las tarjetas de crédito y cuya transacción se realiza exclusivamente a través de computadoras, pues no tiene representación física en billetes ni monedas. El bitcoin es una moneda virtual (un medio de intercambio electrónico) que, como cualquier divisa, sirve para adquirir productos y servicios. Se emplea como como medio de pago en transacciones económicas hechas en Internet y está impulsada por la tecnología blockchain (cadena de bloques) que permite transmitir valor.

Sin embargo, a diferencia del resto de divisas, el bitcoin es una moneda descentralizada, vale decir que no está regulada por ninguna entidad monetaria, ni respaldada por un Gobierno, sino por un esquema criptográfico inteligente.

El bitcoin se crea en las computadoras de las personas al usar un programa denominado “minería de bitcoin” que crea estas monedas. El bitcoin no tiene una representación física en forma de billetes o monedas metálicas. El único respaldo de esa moneda son los algoritmos tecnológicos los cuales, hasta el momento y aunque existe el riesgo, no han podido ser penetrados.

Este sistema consiste en una secuencia alfanumérica legible para las personas (mediante claves), las cuales se asocian a un monedero virtual, el cual descuenta y recibe pagos.

Un total de 21 millones de unidades de bitcoines fueron creadas a través de un complejo proceso informático, de las cuales más 16 millones ya están en circulación. Su emisión es limitada.

El usuario de bitcoin necesita tener instalado un monedero electrónico en su ordenador o dispositivo móvil, con lo que generará su primera dirección bitcoin y podrá crear más cuando lo necesite. Para poder hacer un intercambio a través de bitcoin, cada usuario tiene asignada una clave criptográfica. Puede dar su dirección a sus amigos para que le paguen o viceversa. Pagar por bitcoin es tan fácil como enviar un correo electrónico.

Las operaciones con bitcoin son vigiladas por los denominados “mineros” que las verifican y cuyos códigos se almacenan permanentemente en la web.

La gestión de transacciones y la emisión de dinero son llevadas a cabo colectivamente por los usuarios en la red. Esto permite pagos casi instantáneos y de bajo costo a cualquier persona, en cualquier parte del mundo, las 24 horas y los 365 días del año. La red actúa como supervisora y verifica que un bitcoin no se pueda gastar al mismo tiempo en dos lugares distintos. Las transacciones se llevan a cabo con códigos cifrados que circulan a través de la red

Las transacciones evitan cualquier in- termediario, se hacen de persona a persona, “peer to peer” (P2P), lo que reduce sus costos. No hay límites de transacciones ni comisiones altas. Este sistema permite descontar la cantidad de bitcoin a quien compra y aumentar la cantidad de bitcoin de la cuenta de quien vende, por lo que es una “transferencia” y, como tal, permite la compra y venta de bienes o servicios.

Además de ser descentralizada, de no pertenecer a ningún estado o país y de no tener intermediarios en las transacciones, esta criptomoneda no puede ser intervenida ni las cuentas pueden ser congeladas. Toda transacción queda registrada, es inmodificable y accesible al control de todos, impidiendo las transacciones simultáneas. Todo ello a partir de una lógica propia y automática, sin nadie que, a título de notario,  tenga  que  certificar  la situación de un bien o algo parecido.

La red bitcoin está basada en la tecnología “blockchain” (cadena de bloques), una especie de contabilidad pública compartida. Todas las transacciones confirmadas se incluyen en la cadena de bloques. De esta manera los monederos bitcoin pueden calcular su saldo gastable y las nuevas transacciones pueden ser verificadas, asegurando que el cobro se está haciendo al que realiza el pago. Todas las transacciones son públicas y todos los participantes tienen copia de cada transacción realizada.

En términos sencillos, el “blockchain” es el equivalente a un libro con todas las transacciones realizadas por todos los participantes de la red, un libro que se  escribe y distribuye a todos quienes quieran tener una copia, y  que  es  asegurado por medio de firmas criptográficas y pruebas  de trabajo.

La tecnología “blockchain” se está abriendo campo a través del sistema fi- nanciero por su infinidad de aplicaciones: operaciones dentro de una empresa, transacciones internacionales, administración pública y muchas otras más.

Evolución

El bitcoin fue creado en  Japón  en  2009 por el grupo de programadores que operaban bajo la denominación de Sato- shi Nakamoto. Arrancó con una equivalencia de 60 centavos de dólar, dos años más tarde (2011) su valor alcanzó los 20 dólares y a la fecha está sobre los 2.500 dólares. Empero, esa evolución se ha caracterizado por una elevada volatilidad que desconcierta.

Apenas arrancada la gestión 2017, la cotización del bitcoin se situó en paralelo con la onza de oro. Para sorpresa de los analistas, pugnaba por desbancar como alternativa de inversión a uno de los activos de refugio por excelencia, como es  el metal dorado. Esta competencia se definió a favor del bitcoin que no sólo alcanzó la cotización del oro (1.228,4 dólares/onza), sino que ya la superó con amplitud. Sus rendimientos han opacado al mercado de divisas.

Los analistas atribuyen ese auge a la decisión de las autoridades japonesas de autorizar la divisa virtual como forma válida de pago. De alguna forma, el bitcoin se estaría convirtiendo en opción atractiva para inversionistas de largo plazo, pero sus oscilaciones, aunque han generado enormes ganancias, también provocaron importantes pérdidas.Para la anécdota: el 22 de mayo de 2017 se realizó la primera transacción con esta  moneda.  Un  usuario  accedió a entregar dos pizzas  por  la  cantidad de 10.000 bitcoines (equivalentes a 25 dólares). Hoy, esos 10.000 bitcoines tendrían un valor aproximado de 21.7 millones de dólares.

Poco a poco se van sumando más sitios web y casas de cambio que aceptan el bitcoin como método de pago. Incluso grandes empresas usan las monedas virtuales.

Este nuevo sistema comercial apunta a poner en cuestión el papel tradicional de los bancos.

Ventajas

  • No tiene intermediarios, lo que disminuye costos de las trasferencias.
  • Transacciones fáciles y funcionamiento ininterrumpido las 24 horas y todo el año.
  • Transparencia: todas las transacciones son públicas
  • Trazabilidad: todas las transacciones están registradas sin inmodificables.
  • Contribuye al proceso de desmaterialización del dinero.
  • Imposible su falsificación o duplicación debido a su sofisticado sistema criptográfico.
  • Preserva la privacidad. No es necesario revelar tu identidad al hacer negocios.

El dinero le pertenece absolutamente al propietario. No puede ser intervenido por nadie ni las cuentas pueden ser congeladas.

Desventajas

  • Moneda descentralizada. No está regulada por ninguna entidad monetaria.
  • Altamente especulativa y volátil.
  • El anonimato la convierte en mecanismo de pago para operaciones ilegales y fraudulentas: traficantes de drogas, piratas informáticos.
  • El anonimato fomenta la evasión de las obligaciones
  • La falta de un regulador del ecosistema explica en gran medida la voltilidad.
  • Al depender exclusivamente de la oferta y la demanda, se corre el riesgo de que sus variaciones desalienten el uso.
  • Altamente riesgoso para las inversiones.
  • El límite de su emisión, si bien es positivo para evitar la pérdida de valor, podría incentivar su acumulación y, por tanto, podría deprimir la economía.

Prohibición en Bolivia

“El Banco Central de Bolivia – BCB recuerda a la población en general que está prohibido el uso de monedas no emitidas o reguladas por países o zonas económicas así como el procesamiento de órdenes electrónicas de pago en monedas y denominaciones monetarias no autorizadas por el BCB en el ámbito del sistema de pagos nacional, de acuerdo a lo establecido en la Resolución de Directorio N°044/2014 de 06.05.2014”.

“Las denominadas monedas virtuales, que no son emitidas por estados o bancos centrales, no cumplen con todas las funciones económicas del dinero como medio de pago, unidad de cuenta y depósito de valor”.

“El uso y emisión de monedas virtuales como el Bitcoin, Namecoin, Tonal Bitcoin, IxCoin, Devcoin, Freicoin, 10coin, Liquidcoin, Peercoin, Quark, Primecoin, Feathercoin y otras que no pertenecen a ningún país o zona económica, no está regulado, se desconoce su origen y en consecuencia podrían ocasionar pérdidas a sus tenedores”.

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