Martes , 22 agosto 2017
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Moneda o inversión especulativa

Juan Carlos Terán, Gerente General INTECA, Ecuador.

El bitcoin, la moneda criptográfica que está de moda, “llegó para quedarse”, aunque sólo el futuro decidirá -con contundencia- si genera suficiente confianza entre los agentes económicos para instarse como medio de pago o si se queda como un modelo de inversión especulativo, opina el experto ecuatoriano en programación, Juan Carlos Terán, llegado al país para explicar a los banqueros bolivianos sobre las “tecnologías disruptivas”.

Es imposible ignorar al bitcoin, pero es recomendable irse con mucho cuidado, por el hecho de que su valor no está respaldado por ningún banco emisor reconocido, aunque tiene un valor intrínseco y está manejado en una red criptográfica de amplio alcance (blockchain). “Por el momento, es todavía un modelo de inversión más que una moneda”, subraya el entrevistado.

“Los norteamericanos dicen que no hay nada tan seguro como la muerte y los impuestos y yo añado a eso el blockchain y la tecnología. El bitcoin es uno de los frutos de estas nuevas tecnologías, pero hay que tener cuidado de lo que es el tema criptográfico sobre todo por la garantía de quien es el que está emitiendo. Si acepto una moneda es porque tengo confianza en el sistema financiero que la emite, no en un tema especulativo de inversión”, añade Terán.

Explica que una moneda “siempre tiene que estar respaldada por la confianza y que esa confianza es lo único que le da valor”. Recuerda que cuando se adoptó el modelo Fiat, se estableció como patrón el oro, con lo que las monedas empezaron a tener fortaleza. “Mientras la moneda tenga un respaldo, la moneda sirve, de lo contrario volveríamos al trueque”, comenta.

Una moneda tiene que estar respaldada por la confianza y esa confianza es lo que le da valor.

Las denominadas monedas criptográficas surgieron en el marco de los procesos de desmaterialización del dinero y por efecto del desarrollo de la tecnología, pero Terán advierte que hay que distinguir entre monedas electrónicas y monedas criptográficas.

La tendencia mundial es a la desmaterialización del dinero para evitar los costos de emisión de moneda. Varios países ya han puesto fecha de caducidad al dinero físico. Noruega es uno de ellos. Emitió legislación y creó regulación para que en el año 2020 deje de haber moneda física en ese país. Circulará la moneda electrónica: tarjetas de crédito y de débito, así como monederos electrónicos en los celulares.

En otras naciones no se avanzó tanto, pero se emplea el dinero desmaterializado en tarjetas de crédito, débito y cuando se usa los medios electrónicos para transferencias de dinero, pago de servicios o compra de bienes. Sin embargo, ese dinero desmaterializado está siempre respaldado por los activos líquidos que tiene cada banco central.

“La moneda digital es una moneda que se mueve por mecanismos electrónicos. Una tarjeta prepago de celular es dinero. Dinero pre pagado. Esa tarjeta tiene un valor que alguien pagó para luego consumirlo”,  puntualiza.

Eso no sucede con las monedas criptográficas surgidas por el desarrollo de la tecnología. “Nadie sabe exactamente quién es el emisor de esa moneda. Se dice que es un chino o un japonés. Lo cierto es que no tiene un respaldo de ningún banco central, sino de un monedero criptográfico. Se asegura que sólo se van a emitir 21 millones de unidades y eso es lo que genera valor a esa moneda”, explica Terán, al manifestar que justamente la incógnita sobre ese respaldo es la que despierta desconfianza.

“¿Qué pasaría si la plataforma del bitcoin es violada y la gente pierde sus bitcoins?, ¿a quién reclamar?”, cuestiona tras reflexionar que el respaldo de los bancos centrales es el que otorga la confianza en una moneda, misma que perdura incluso en momentos difíciles. Recuerda que durante la crisis inmobiliaria del 2007 y 2008 en Estados Unidos, la gente seguía atesorando dólares porque “es la confianza la que garantiza el valor de una  moneda”.

Por tanto, dado que desde el punto de vista financiero las monedas criptográficas no cuentan con el respaldo de un banco central emisor, “no pueden garantizar la seguridad de las transacciones y se convierten en un tema especulativo grave” anota Terán.

Relata que muchos países decidieron prohibir la circulación de monedas criptográficas, particularmente para evitar riesgos sistémicos en las áreas financieras. Cita los casos de Ecuador y de Bolivia, donde recientemente una empresa vendía bitcoins terminó estafando a los ciudadanos que confiaron en ella.

El tiempo dirá si el bitcoin es un medio de pago o simplemente un modelo de inversión especulativo.

“Hay que tener mucho cuidado pues la tecnología siempre va por encima de la regulación y la regulación tiene que moverse muy rápidamente y proteger al cliente de no sufrir estafas y problemas referidos a la mala utilización de estas monedas criptográficas por parte de terceros”, apunta el gerente general de Inteca.

Sostiene que “es todavía muy difícil que las monedas criptográficas logren tener una aceptación global por la desconfianza” que genera el origen de su emisión. También muestra su escepticismo respecto a la coexistencia de las monedas locales y las monedas criptográficas.

Sin embargo, comenta que algunos negocios en Europa y Estados Unidos la aceptan como medios de pago. Incluso reconocidas tarjetas de crédito avalan   el bitcoin. “No es una responsabilidad de las tarjetas sino de quien están emitiendo la tarjeta de crédito que son instituciones que ven en el mercado del bitcoin un potencial de gente de mucho dinero”, aclara al precisar que “si alguien está dispuesto a pagar 2.000 dólares por un bitcoin, esa persona está en capacidad de hacer una inversión” y a ese nicho apuntan muchos negocios.

El entrevistado de Nueva Economía define el bitcoin como un “exitoso modelo de inversión” más que como una moneda o medio de pago. Su precio registra muchas oscilaciones, aunque en pocos años superó la barrera de los 2.500 dólares, por encima de la cotización de la onza de oro. Si alguien compró bitcoins cuando valían 400  dólares, tiene ahora un significativo rédito. Un modelo financiero que se presta a la especulación.

El ecuatoriano rescata que el valor del bitcoin esté relacionado con el dólar. “De alguna manera el dólar le está dando valor. Si el bitcoin equivale 2.000 dólares podría decirse que no vale nada. Lo que vale es el proceso de cómo se manejó ese modelo de negocio para atarlo con un proceso de inversión hacia el dólar por unidad. Tenemos entonces una moneda poderosísima. No existe otra moneda que tenga esa diferencia cambiaria con el dólar de EE.UU. ”, precisa.

Explica que el éxito del bitcoin radica también en el uso de la plataforma denominada  blockchain  que garantiza  la seguridad y la trazabilidad de las transacciones. Sugiere que esa plataforma sea también utilizada por el sistema financiero formal para abaratar costos, evitar problemas de fraude y alcanzar trazabilidad en las transacciones, medidas útiles para prevenir el blanqueo de capitales.

En el fondo, la aparición de las monedas criptográficas, representa un serio cuestionamiento a la banca tradicional. Apunta en la misma dirección que la banca digital: tener sistemas financieros ágiles y modernos. Así surgieron las fintech que prestan renovados servicios financieros a través de medios digitales. La diferencia esencial es que los bancos operan respaldados en licencias. “El tiempo dará la razón a quien ha creído e invertido en esa moneda (criptográfica)”, concluye Terán.

 

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