Miércoles , 13 diciembre 2017
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Avances en la inclusión financiera regional

La inclusión financiera en América Latina no se ha frenado a pesar de la desaceleración económica. En los últimos años, la profundidad del sistema financiero se ha incrementado, la cobertura geográfica y demográfica fueron en aumento, tanto como el número de sucursales y de cajeros automáticos, a la par que se masificó el uso de tarjetas crédito y débito. Bolivia registra significativos avances en varios capítulos.

Así lo ha constatado el II informe de Inclusión Financiera 2016 preparado por la Federación Latinoamericana de Bancos (Felaban), con cifras de corte al 2015 y en base  a una encuesta que incluye a 18 países de la región. Sin embargo, si bien los avances son destacados, los desafíos continúan siendo importantes, particularmente en un continente donde la economía tiene aún un elevado grado de informalidad y donde deben extremarse los esfuerzos en cuanto a la educación financiera.

Según la literatura económica los esfuerzos de inclusión financiera encaminados a mejorar el acceso, disponibilidad y uso de los servicios ofrecidos por la banca redundan en beneficios económicos no solo para los usuarios, sino para la economía nacional a nivel agregado.

El documento indica que la profundidad del sector bancario se incrementó en la última década demostrando el papel cada vez más relevante de la banca en la provisión de servicios financieros a hogares, empresas y gobierno al interior de cada país. Los coeficientes Depósitos/PIB y Cartera/PIB aumentaron en dicho período en casi 13 puntos porcentuales en una tendencia sostenida.

Se subraya que la profundidad del sector bancario con respecto a la producción nacional en  países como Bolivia, Paraguay y Venezuela duplicó el indicador en el mencionado período. La banca tiene el reto y la oportunidad de mejorar estos indicadores al atender una población que crece vertiginosamente. La evolución de estos indicadores ha tenido relación con el crecimiento económico de los países y el incremento del PIB per cápita.

En cuanto a la cobertura geográfica y demográfica, el estudio señala que cantidad  de  sucursales  bancarias  mantuvo  su tendencia al alza, aunque su tasa de expansión fue disminuyendo gradualmente en las últimas gestiones.

A cierre de 2015, había 68.999 sucursales bancarias en  América Latina, cifra 1,43 veces superior a la reportada hace una década (48.330). La cobertura demográfica muestra también una tendencia al alza con un comportamiento relativa- mente homogéneo entre los países.

Junto a la cantidad de sucursales bancarias en la región, el número de ATMs registró una evolución positiva. La cifra de cajeros automáticos (ATMs) en América Latina subió en 17% en relación a la registrada cinco años atrás, alcanzando un total de 313.956 equipos. Si bien Brasil es responsable del mayor incremento a ATMs, hubo tres países que duplicaron la cantidad de cajeros en el último quinquenio: Bolivia, Honduras y Paraguay.

Paralelamente, la cantidad de ATMs por cada 100.000 Km2 aumentó notablemente en cada uno de los países de la región y lo propio aconteció con la cobertura demográfica  de los ATMs. En 2011 había 38,5 ATMs por cada 100.000 habitantes adultos, en tanto que en 2015 esa proporción fue de 48,3 equipos.

El informe detalla también sobre el aumento de la cobertura demográfica de las sucursales bancarias. Se indica que 7 de los 18 países de la región lograron al menos duplicar la cobertura demográfica de este tipo de puntos de atención, y se resalta en especial el aumento en la disponibilidad de estos puntos de atención en Paraguay (3,4 veces), Bolivia (3,2 veces), Honduras (2,6 veces) y Perú (2,6 veces).

La encuesta pone en evidencia el creciente uso de las de tarjetas crédito y débito. Los registros de 2015 duplican aquellos de 2006 en la gran mayoría de países. Al cierre de 2015 había 276,06 millones de tarjetas de crédito y 573,93 millones de tarjetas débito en circulación

La proporción de tarjetas débito con relación a las tarjetas de crédito colocadas arroja un promedio regional cercano a 2 (4 si se incluye a Bolivia). Por cada tarjeta de crédito colocada, hay 2 tarjetas de débito en circulación. A excepción de Uruguay, en 2015 todos los países reportaron una mayor prevalencia de tarjetas débito con respecto a tarjetas de crédito, situación aún más evidente en Bolivia y México.

El aumento en la cantidad de plásticos emitidos ha venido acompañado de una mayor utilización de los mismos. La cantidad de transacciones tanto con tarjetas de crédito como con tarjetas débito triplicó el registro del año 2006, totalizando 17,7 mil millones de transacciones al cierre del ejercicio 2015.

Finalmente, el documento menciona a la informalidad económica como el obstáculo más importante para la inclusión financiera. Ese concepto incluye los aspectos laborales, los registros de crédito, la falta de información de las microempresas, las brechas entre el campo y las zonas urbanas, la seguridad social entre otras. El segundo obstáculo tiene que ver con la escasa educación financiera por parte del público.
 

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