Viernes , 20 octubre 2017
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Economía global en lenta recuperación

Las perspectivas de la economía mundial están mejorando y la recuperación que se esperaba parece que está tomando cuerpo. Con esa percepción, el FMI ha elevado las proyecciones de crecimiento global para este año a 3,5%, lo que supone  una  leve  mejora  de una décima (+0,1) sobre la estimación realizada hace cuatro meses atrás por ese mismo organismo internacional (3,4%).

El resultado modifica una tendencia respecto a las gestiones anteriores cuando cada nueva proyección representaba una rebaja en los porcentajes de crecimiento. El pronóstico para el año 2018 se ratifica en 3,6%.

Sin embargo, el informe de “Perspectivas de la economía mundial” del FMI señala que la corrección   al alza del pronóstico para 2017 sigue siendo pequeña y las tasas de crecimiento potencial a más largo plazo continúan siendo inferiores a las registradas en las últimas décadas a nivel mundial, y especialmente en las economías avanzadas.

Se prevé que la actividad de las economías de mercados emergentes y en desarrollo experimentará un marcado repunte por la parcial recuperación de los  precios de las materias primas y el crecimiento de China y otros importadores de materias primas. En las economías avanzadas, el repunte está relacionado con el aumento proyectado del crecimiento de Estados Unidos.

Empero, se explica que la recuperación de la economía mundial es todavía incipiente y está a expensas de algunos riesgos. Unos estructurales como el bajo crecimiento de la productividad y la elevada desigualdad del ingreso. Otros, más coyunturales, como el giro hacia el proteccionismo, las alzas de las tasas de interés estadounidenses más rápidas de lo esperado; el ambicioso repliegue de la regulación financiera, que podría estimular una asunción excesiva de riesgos y aumentar la probabilidad de crisis financieras; el endurecimiento de las condiciones financieras de las economías de mercados emergentes.

También podrían influir factores extra económicos como las tensiones geopolíticas, desavenencias políticas internas, riesgos generados por la mala gobernanza y la corrupción, además de fenómenos meteorológicos extremos, y terrorismo e inquietudes en torno a la seguridad.

Por regiones, los pronósticos del FMI revelan un crecimiento económico desigual: Europa avanzará un 2% interanual en los dos próximos años, similar al ritmo de América del Norte (2,2% en 2017 y 2,4% en 2018). En cambio, las economías emergentes crecerán al 4,5% y 4,8% en 2017 y 2018, respectivamente. Esa evolución obedece a las perspectivas de grandes economías, especialmente en América Latina y sobre todo de México. En Asia, el crecimiento será de más del doble que en las principales economías (5,5% en 2017 y 5,4% en 2018).

Entre las grandes economías desarrolladas, las que más van a crecer en 2017 según el pronóstico del FMI son España, Estados Unidos y Reino Unido. En el caso de EE UU, la proyección de crecimiento del FMI es del 2,2% para 2017 y del 2,4% en 2018. Esto supone una tendencia alcista para la economía estadounidense, que en principio no acusará las nuevas políticas de Donald Trump. Con el Reino Unido sorprende también el alza del 2% previsto para 2017, dos décimas por encima del crecimiento registrado en 2016. Los efectos del Brexit, según el FMI, sí se notarán en 2018, cuando la mejora económica se reducirá al 1,5%.

América Latina

El FMI considera que América Latina superó la recesión, aunque anticipa que la recuperación será más débil de la esperada. La nueva proyección que hace el organismo es de una expansión del 1,1% este año, aún anémica. Es una décima menos respecto a lo que se anticipó hace tres meses y está medio punto por debajo de lo proyectado en el informe de otoño.

Las perspectivas de la economía mundial están mejorando y la recuperación que se esperaba parece estar tomando  cuerpo.

 

El crecimiento para 2018 será del 2%, también por debajo de las expectativas. El Banco Mundial es incluso más generoso que el FMI en sus pronósticos, al anticipar una expansión del 1,5% este año y un 2,5% en 2018. El organismo pide que las ganancias del crecimiento se utilicen para ahorrar, en lugar de caer en la tentación política de disparar el gasto.

Por su parte, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) actualizó  las proyecciones de crecimiento de la actividad económica de la región para 2017 y espera una expansión promedio de 1,1% durante este año. Esta proyección se encuentra levemente por debajo de la estimada en diciembre de 2016 la cual era de 1,3%.

Para Brasil, el FMI anticipa que cerrará el presente ejercicio con un crecimiento del 0,2%, muy tímido pero suficiente para dar por concluida la recesión. Los factores que contribuyen a esta recuperación de Brasil son la menor incertidumbre política y el avance en el programa de reformas, aunque la investigación por corrupción plantea un desafío.

La estabilidad interna también permitirá que Argentina deje de contraerse y se expanda a un ritmo del 2,2% este año y lo mantenga en el 2,3% el que viene conforme se recupere la inversión privada y las exportaciones.

Venezuela es la oveja negra. Seguirá sumida en una crisis económica profunda, con una contracción del 7,4% este año y del 4,1% en 2018. Junto a ello preocupa la  tendencia hiperinflacionista que hace que anualmente se multipliquen los precios de los productos. Se proyecta que los precios se multipliquen

“La monetización de los déficits fiscales, las amplias distorsiones económicas y las graves restricciones a las importaciones alimentan una inflación en rápido aumento”, advierte. La proyección es que los precios suban un 720% este año y un 2.070% el que viene. Se prevé que los precios se multipliquen por ocho en 2017 (una subida del 720,5%) y volverán a multiplicarse por más de 21 en 2018 (una inflación del 2.068,5%), lo que significa que el nivel de precios se multiplicaría por casi 178 en dos años. Es decir: el equivalente a una subida de precios del 17.692% en solo dos ejercicios.

El ajuste en el precio de la energía y de las materias primas es un factor fundamental que influye en las perspectivas a corto y medio plazo de países como Chile y Colombia, que crecerán un 1,7% y un 2,3% respectivamente en 2017. Bolivia tendrá la tasa de crecimiento más alta de la región este año (4%). Le siguen Perú, con un 3,5%, y Paraguay, con un 3,3%. Ecuador se contraerá un 1,6% y seguirá arrastrando un ligero negativo de tres décimas el año próximo.

Banco Mundial

El Banco Mundial confía en que los países latinoamericanos hayan aprendido la lección y se distancien de políticas que pueden recalentar sus economías. Los economistas en Washington admiten, además, que ya no se podrán lograr las tasas de crecimiento de las que disfrutó la región en gran parte de la década del 2000. Por eso deben medir muy bien cómo van a nutrir el crecimiento.

El incremento del gasto público durante la crisis hizo que el déficit subiera en la mayoría de países. La deuda media bruta, entre tanto, equivale al 50% del PIB. Carlos Végh, economista jefe para América Latina, recomienda que las autoridades fiscales actúen con prudencia para ajustar el gasto, frente a la presión política de gastar más en lugar cuando los cofres se llenan.

Végh reflexiona que con un clima externo caracterizado por la volatilidad y convulsiones cada vez más frecuentes, “esa prudencia permite convertir las políticas fiscales en instrumentos que pueden ayudar a capear el temporal y preservar lo ganado”.

Utilizar una política fiscal contracíclica, por tanto, aportará estabilidad a la región y acelerará la recuperación en malos tiempos.

CEPAL

La CEPAL insiste en que el crecimiento latinoamericano mostrará dinámicas diferenciadas entre países y subregiones. Las economías de América del Sur, especializadas en la producción de bienes primarios, en especial petróleo, minerales, y alimentos registrarán un crecimiento promedio de 0,6%.

Esto representa una leve revisión a la baja respecto del 0,9% proyectado en diciembre pasado. La dinámica de crecimiento en 2017 da cuenta de un aumento de la demanda externa para estas economías –se prevé un mayor crecimiento de los socios comerciales de los países de la subregión- y de precios de productos básicos que resultarán en 2017 más altos en promedio que los vigentes en 2016.

Según la CEPAL, para  sostener el mayor crecimiento esperado en 2017 es necesario dar un mayor dinamismo a la inversión y aumentar la productividad vía innovación, con sostenibilidad ambiental y protegiendo el empleo. En este contexto la inversión en infraestructura debe jugar un papel primordial ya que se encuentra en la base de un creci- miento sustentable.

El organismo considera nece- sario potenciar la inversión social y productiva en un marco de ajustes fiscales inteligentes. En este sentido, se debe procurar la sostenibilidad de las finanzas públicas de la región pero en un contexto de políticas que tomen en cuenta tanto el impacto sobre la capacidad de crecimiento en el largo plazo, como las condiciones sociales de los habitantes de la región.

Para Brasil y México, las mayores economías de la región, la CEPAL mantuvo su proyección de un crecimiento del 0.4% y 1.9%, respectivamente.

En el caso de Colombia, Chile y Perú, muy vinculados a la producción de materias primas, el organismo redujo ligeramente sus cálculos de expansión del PIB. Destacó el ajuste a la baja en el caso de Venezuela, que pasó a una esperada contracción del 7.2% para este año desde un cálculo anterior de una caída del 4.7%.

Para el caso boliviano, la Cepal proyecta un  crecimiento  del  4%,  la tasa más alta de  América  del  Sur, aunque por detrás de Panamá (5,2%).

El Banco Mundial prevé un aumento de los precios de los productos básicos industriales.

Materias primas

El Banco Mundial prevé un aumento de los precios de los productos básicos industriales, especialmente la energía y los metales, en 2017 y el año próximo.

En su reciente informe de Perspectivas de los mercados de productos básicos (“Commodity Markets Outlook”), el organismo mantiene su pronóstico para este año sobre el precio del petróleo crudo, de 55 dólares por barril, y el aumento a un promedio de 60 dólares por barril en 2018.

El alza de los precios del petróleo, impulsada por los recortes de producción de Estados pertenecientes y no pertenecientes a la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), permitirá que los mercados se reequilibren gradualmente.

Estos pronósticos sobre el precio del petróleo están sujetos a riesgos de caída si el repunte del sector del petróleo de esquisto (shale oil) de los Estados Unidos es mayor de lo previsto.

Se estima que los precios de los productos básicos energéticos, que también incluyen el gas natural y el carbón, subirán un 26% este año y un 8% en 2018.

En consonancia con los pronósticos sobre el precio del petróleo, se anticipa para este año un aumento del precio del gas natural del 15%, impulsado por el alza de precios en los Estados Unidos. Se prevé que el precio del carbón aumentará un 6 % en 2017 debido a las restricciones a la producción que había impuesto China, país donde se consume la mitad de lo producido a nivel mundial. Se estima que los precios de los productos básicos no energéticos, como la agricultura, los fertilizantes, los metales y los minerales, aumentarán en 2017; este sería el primer incremento de los últimos cinco años.

Las proyecciones indican que los precios de los metales subirán un 16% este año como consecuencia de la fuerte demanda, especialmente de China, y las limitaciones de la oferta, como las interrupciones de la actividad minera en Chile, Indonesia y Perú.

Las huelgas y los conflictos por los contratos de trabajo en grandes minas han contribuido al aumento de los precios del cobre. Sin embargo, se espera que el precio de los metales preciosos caiga un 1% este año y otro 1% el año próximo, a medida que aumenten las tasas de interés de referencia y disminuya la inclinación por las inversiones más seguras.

Dentro del grupo de los productos básicos no energéticos, se prevé que el índice de precios agrícolas en su conjunto se mantendrá estable este año, ya que la caída del precio de los cereales debería verse compensada por el aumento del precio de los aceites y harinas y las materias primas.

“Las condiciones favorables han llevado la proporción entre reservas y utilización al nivel más alto de los últimos 15 años en el caso del trigo, el maíz y el arroz”, dijo John Baffes, economista superior y autor principal de Commodity Markets Outlook. “Las evaluaciones pronostican un superávit en la oferta mundial  de los principales cereales durante este año y el próximo”, añadió el autor.

Se anticipa que los precios de las materias primas agrícolas aumentarán un 4% y que el fin del ciclo de El Niño/La Niña limita el riesgo de aumento de precios en las previsiones sobre productos básicos agrícolas para 2017-18.

Datos
El FMI elevó las proyecciones de crecimiento global para este año a 3,5%, lo que supone una leve mejora de una décima sobre la estimaciónrealizada hace cuatro meses atrás.

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