Viernes , 20 octubre 2017
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Economía con sazón de mujer

Exposición de Carola Capra, presidenta del Grupo Nueva Economía, sobre emprendedurismo.

El camino más seguro para tener economías sostenibles es empoderando a las mujeres y para ello es preciso superar las brechas salariales respecto a los varones, alcanzar mayores niveles de equidad y diseñar políticas para encarar lo que se denomina “economía del cuidado” a fin de que haya una corresponsabilidad familiar en las labores domésticas que implica el lavado de ropa, la preparación de alimentos y el cuidado de niños, ancianos y enfermos).

Estas labores, que han recaído tradicionalmente en las espaldas de las mujeres, no sólo entorpecen la incorporación de las mujeres en el mercado laboral, sino que representan, en la práctica, una tercera jornada laboral dentro del hogar, que no es económicamente reconocida.

En las últimas décadas, la mujer ha tenido una creciente participación en la economía, particularmente por el período de bonanza que vivió el país, pero esa presencia no ha estado acompañada por cambios sustanciales en la estructura del empleo. El 70% de las mujeres sigue estando vinculada a la informalidad donde carece de seguridad social, jubilación, seguridad laboral y donde percibe un bajo salario. En otras palabras, carece de un trabajo digno.

Según ONU Mujeres, los varones ganan en promedio 50% más que las mujeres y esa diferencia varía  de acuerdo a los sectores: en el sector primario la diferencia es cuatro veces mayor en favor de los varones, en el sector secundario llega a dos veces y en el sector terciario alcanza a 1,5 veces.

La primera buena noticia es que la mujer parece tener gran predisposición para el emprendimiento. Carola Capra, Presidenta Ejecutiva de Nueva Economía, invitada a compartir su experiencia como emprendedora, mostró datos de una tesis  elaborada  en la Universidad  Católica que precisan que el 71% de las mujeres considera que emprender “representa una buena opción en sus carreras”. Esto significa que la mujer no tiene miedo al emprendimiento. Unas veces lo hace por necesidad y otras por oportunidad, pero de cualquier forma se arriesga a hacerlo. Es, sin lugar a dudas, un buen punto de partida para “lanzarse a la piscina” de los negocios.

Un buen punto de partida.

Sin embargo, a pesar de esa serie de obstáculos, las mujeres tienen un arma poderosa cual es su capacidad de emprendimiento, que le lleva a hacer frente todo tipo de obstáculos y a posicionarse como un actor económico que adquiere un rol importante en la contribución a la economía, sobre todo en la medida en que ese esfuerzo sea reforzado por oportunidades que potencien sus esfuerzos.

Los temas mencionados fueron objeto de reflexión en el Encuentro  Nacional  “Empoderamiento con  Identidad”  organizado  por  el  Movimiento  de Integración Gastronómico Boliviano Alimentario (MIGA). Si bien este Encuentro estuvo enfocado a  compartir experiencias de las mujeres en la cadena gastronómica, constituyó una magnífica  oportunidad para dialogar sobre la realidad de la participa- ¿ción de la mujer en la economía y sobre las políticas necesarias para que esa presencia sea potenciada no sólo en beneficio de las mujeres, sino también de la economía en general.

El 71% de las mujeres considera que emprender “representa una buena opción en sus carreras”.

La gastronomía es una actividad que ejemplifica tal predisposición al emprendimiento con un puesto de café o hamburguesas en una esquina, con un modesto snack o con un restaurante que ofrece almuerzos o cenas. Son muchas las mujeres que han levantado familias enteras con un negocio gastronómico.

Sin embargo, la misma encuesta revela que, en la medida que desarrolla su emprendimiento, la mujer se da cuenta que carece de los instrumentos necesarios para impulsarlo: no tiene suficientes conocimientos de administración, de gerencia y mucho menos de contabilidad. El 44% de las emprendedoras se autocapacita.

Estos obstáculos pueden causar desánimo en muchas, pero en otras puede incentivar a buscar caminos de éxito. Janis Paredes es una emprendedora que impuso en el mercado paceño el gusto por las “jawuitas”, unas típicas empanadas de queso de los Yungas, y que tras mucho esfuerzo no solo logró establecer una amplia cadena de distribución, sino que ahora trabaja para convertir su producto en una franquicia.

“Soy una prueba de que sin dinero y con pasión se pueden hacer muchas cosas. Cuánta gente sabe hacer lo mismo que tú, pero la diferencia la hace la pasión y la visión con que hagas las cosas”, reflexiona Paredes tras recomendar un esfuerzo adicional por la innovación.

Uno de los obstáculos para un nuevo emprendimiento suele ser el económico. Muchos negocios se sostienen en sus inicios con el apoyo económico de los padres, de los abuelos, de los familiares y de los propios y escasos ahorros. En 66% de los emprendedores busca apoyo financiero en familiares en sus fases iniciales. Pocos acuden al sistema financiero. Bolivia carece de sistemas de capitales “ángeles” o incubadoras de negocios, por lo tanto echar a andar un emprendimiento es una tarea de titanes.

Las microfinanzas se han constituido parcialmente en una destacada oportunidad para el financiamiento. Son múltiples los casos de mujeres que empezaron con créditos de 200 bolivianos y que ahora tienen requerimientos que superan los 20.000 bolivianos.

La experiencia muestra la capacidad de administración de las mujeres: sus pagos son puntuales y su nivel de mora es sustancialmente inferior al de los varones. En instituciones financieras como las IDF el apoyo financiero se complementa con “servicios de desarrollo” en salud y educación. Entidades como la “IFD Crecer” ofrece oportunidades de ahorro para la jubilación de   las mujeres e incluso para preservar su salud con programas de prevención del cáncer a sabiendas de que,     si se cuida la salud de la mujer, también se preserva el futuro de su entorno  familiar.

Las mujeres tienen compromiso y decisión en sus emprendimientos, pero sus usos de la tecnología son aún limitados, dice la encuesta de referencia. Pero tal vez lo que más conspira contra sus proyectos son sus bajas expectativas de crecimiento. “Sólo el 2% piensa en grande” remarcó Capra, tras indicar que, a pesar de la multiplicidad de emprendimientos existente, no se está creando nuevos productos ni servicios y que sólo se repite lo que ya existe. Insistió en el valor diferencial de la innovación  y retó a las asistentes al Encuentro a “provocar sus mentes” con nuevas propuestas y nuevas soluciones que abarquen no sólo el área productiva sino el de los servicios al consumidor.

La innovación es esencial en la gastronomía, donde es bueno recrear la memoria de los sabores con nuevas presentaciones y experimentando renovadas técnicas. Kamila Sedler, elegida como la Mejor Chef de América Latina relató varias experiencias innovadoras entre sus colaboradoras de cocina, que con imaginación pusieron ciertas preparaciones gastronómicas a la altura de los platos más sofisticados del mundo.

Pero en lo que más insistió la danesa del restaurante Gustu, fue en la importancia de fortalecer la autoestima de la mujeres bolivianas, signadas muchas veces por serios problemas familiares. “No se crean ese cuento de que son mediocres”, exhortó la chef.

Invitó a las participantes a atreverse a tomar las oportunidades que se les presenten. “Atrévanse, láncense a la piscina (de los emprendimientos). No dejen de luchar por sus sueños”, dijo Sedler a tiempo de invitarlas a ingresar en un proceso de formación y actualización continuas.

Carola Capra terminó su intervención recomendando la construcción y/o el fortalecimiento de redes de contacto y de intereses comunes para abrir nuevas puertas a los negocios.

Que las mujeres bolivianas “No se crean ese cuento de que son mediocres”, Kamila Sedler.

Datos

  • 49% de las mujeres incorporadas en la PEA (20% hace 40 años)
  • 7 de cada 10 mujeres insertas en la informalidad
  • 6 de cada 10 mujeres ganan menos de 1000 Bs/ mes (promedio)
  • El 84% de las empresas de mujeres son micro empresas.
  • Hace 15 años, dos de cada diez chefs eran mujeres. Hoy esa relación es de 40/60
  • 71% de las mujeres considera que emprender es una buena opción.

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