Lunes , 11 diciembre 2017
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Un vecindario fuerte con puertas abiertas

Una mayor integración económica entre los países de América Latina y el Caribe es clave para un futuro con crecimiento positivo  y  sostenible  y para hacer más competitiva a la región en los mercados internacionales, establece un reciente informe del Banco Mundial denominado “Mejores Vecinos: Hacia una renovación de la integración económica en América LatinaEl documento argumenta que parte del problema de  crecimiento de América Latina es su escasa integración intrarregional. Los niveles de integración de la región palidecen al lado de los de la Unión Europea, Asia oriental y el Pacífico, Europa y Asia Central. Por esto es necesario de fortalecer los vínculos económicos dentro de la región podría impulsar su crecimiento.

En el mundo, la mitad de los flujos comerciales ocurren entre socios regionales. En la UE15 + (Unión Europea 15 ampliada) y la  región  de Asia Oriental y el Pacífico, las exportaciones intrarregionales representaron el 60% y el 50% del comercio total, respectivamente. En el otro extremo, regiones como Asia Meridional, África Subsahariana y Oriente Medio y Norte de África, las exportaciones intrarregionales significaron un escaso 10% a un 15% del comercio total. En América Latina, el volumen de las exportaciones intrarregionales en relación a las exportaciones totales se ha mantenido en un promedio del 20%.

El objetivo de aprovechar la integración  regional  para  impulsar el crecimiento no es nuevo para la región que ha explorado varios modelos de integración para conseguir este objetivo. Así, se ha transitado del regionalismo “antiguo”, que prevaleció hasta finales de los años ochenta y enfatizó el papel de la integración regional y de la sustitución de las importaciones como pilares integrales de las   estrategias de industrialización, al regionalismo “nuevo” que surgió con la ola de reformas implementadas en la región en los años noventa.

 

La versión más reciente de la integración regional considera el regionalismo como un primer paso hacia el objetivo de la integración global, por lo que se lo ha calificado como “Regionalismo Abierto”, el cuál debe sacar partido de las sinergias desaprovechadas entre la integración económica regional y mundial, con la premisa de construir un vecindario fuerte.

Varias serían las razones para fortalecer la integración  regional. La experiencia demuestra que en la región de Asia Oriental y el Pacífico, el comercio intrarregional y las exportaciones al resto del mundo han aumentado   significativamente   los ingresos. Una mayor integración regional podría impulsar políticas que mejoren la calidad de la infraestructura y conectividad. En la actualidad, los costos logísticos de AL están dentro de los más altos del mundo y los obstáculos geográficos hacen que la región enfrente costos mayores que otras regiones.

Mientras más diversos son los países que pactan acuerdos comerciales, más se pueden complementar y mayores son las ganancias, ya sea comprando o vendiendo productos que componen una misma cadena de valor o intercambiando tecnología, conocimientos y talentos.

Una estrategia comercial puede hacer una región mucho más eficiente y poderosa. Permite compartir conocimientos; tener tarifas más competitivas entre los socios que abaraten el costo de los productos; generar más  negocios;  y, en última instancia, ser económicamente más competitiva con el resto del mundo. Una regionalización abierta permite que el intercambio de bienes clave para la competitividad regional como la electricidad y el transporte terrestre, sean mucho menos costosos.

La región debe buscar estrategias de integración que  exploten  las complementariedades entre la integración global y la integración regional para conseguir una mayor competitividad global. Los factores geográficos implican que no se puede conseguir una integración global que impulse el crecimiento sin construir un vecindario más fuerte.

Se sostiene que el éxito de las estrategias de integración global es inseparable de la fortaleza de la región a la que pertenecen los países. La evidencia sugiere que hace falta una región competitiva para conseguir una economía competitiva.

En conclusión, se necesita una región competitiva para hacer una economía competitiva.

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