Domingo , 17 diciembre 2017
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Pequeños prestatarios con menos créditos

El número de pequeños prestatarios –entendidos éstos como los clientes que demandan bajos montos de crédito- se ha reducido en los dos últimos años en el sistema bancario boliviano, particularmente entre las entidades financieras especializadas en micro finanzas, mientras que al mismo tiempo se ha incrementado el monto promedio de los créditos.

La causa que explica tal situación estaría relacionada con las disposiciones referidas a los topes de tasas de interés y a las metas de cartera que deben cumplir las entidades de intermediación financiera con asignaciones específicas destinadas a los sectores productivos y de vivienda social.

Para que tales medidas no causen desequilibrios, las entidades financieras requieren ajustar sus costos operativos para ser más eficientes, por lo que los bancos están dando prioridad a las operaciones con créditos de montos mayores a costa los préstamos de micro crédito, que representan mayores cos- tos dado que exigen mayor seguimiento por parte de los oficiales de crédito.

El resultado es el surgimiento –en la práctica- de un proceso de exclusión financiera, que contrasta precisamente con uno de los principales objetivos de la Ley 393 de Servicios Financieros, cual es profundizar la inclusión financiera.

Dos son las estrategias que están implementando los bancos para el cumplimiento de las metas anuales de asignación de cartera. Por un lado, están ampliando los montos de los préstamos a los actuales prestatarios y, por otro, reducen la oferta crediticia a los micro prestatarios.

La tendencia es a aumentar los montos de los préstamos promedio y, para disminuir los riesgos, mejor prestarle a los clientes conocidos que aventurarse con nuevos clientes, mucho más si estos demandan créditos menores.

En las actuales condiciones, los pequeños prestatarios están quedando también al margen del financiamiento  formal,  por lo que los usureros baten palmas pues están volviendo a tomar protagonismo, a costa de los agentes económicos menores.

Otro factor que influye en la diminución de clientes menores tiene relación con las exigencias de formalización para los clientes pyme. Dado  que muchos de éstos operan en la informalidad, no tienen otra salida que optar por otros canales de financiamiento.

No hay que olvidar que la industria de las microfinanzas se potenció en Bolivia por la atención que brindaba a los clientes de menores montos (de hasta 500 dólares) para operaciones de comercio minorista. De esta manera, se atendía a un segmento de la población al que no llegaba la banca tradicional y que sufría los abusos de los usureros que prestaban a tasas excesivamente elevadas.

Hasta hace no mucho, las micro finanzas bolivianas se habían convertido en un referente internacional y varios países se inspiraban en el modelo boliviano. Así, varias ONG financieras se convirtieron primero en Fondos Financieros Privados con capacidad para efectuar préstamos y recibir depósitos y después en bancos con la misión específica de atender a los clientes de los estratos socioeconómicos más desposeídos. Sin embargo, en los últimos años, Bolivia ha perdido ese liderazgo, y ahora tiene una influencia bastante más modesta, según las clasificaciones internacionales.

Según el reporte anual 2016 de la Autoridad de Supervisión Financiera, la canti- dad de prestatarios (tanto en bancos múltiples, como en bancos Pyme) por montos inferiores a 5.000 dólares  ha  disminuido en todos los casos, en contraste con lo que sucede en el segmento de créditos de mayores montos. En el caso específico de las entidades especializadas en micro finanzas (ASOFIN), la mencionada reducción es todavía más evidente.

Es cierto que en el conjunto del sistema bancario (bancos múltiples y bancos Pyme) el número de prestatarios muestra un creci- miento, pero es también evidente que las tasas de variación que registra este indicador en los dos últimos años se coloca por debajo del crecimiento general de la cartera. Esto ratifica que se está ampliando los montos de préstamo a los clientes en actual vigencia.

Las estadísticas señalan que el número de prestatarios en la banca Pyme se ha reducido en los dos últimos años en algo más de 25.000 personas, lo que representa una disminución del 23%, después de haber alcanzado un pico en 2014.

Entre los asociados a ASOFIN, el descenso en el número de prestatarios en el período 2014-2016 supera los 28.000 clientes. En ASOFIN el monto del crédito promedio aumentó de 5.559 a 7.127 dólares en el último bienio.

 

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