Viernes , 20 octubre 2017
Inicio / Sectores / Cómo sobrevivir a la era Trump

Cómo sobrevivir a la era Trump

JOSEPH E. STIGLITZ (*)

En apenas un mes Donald Trump, ha logrado propagar caos e incertidumbre. No extraña que tanto ciudadanos como líderes empresariales, así como la sociedad  civil  y el Gobierno, realicen esfuerzos por responder apropiada y eficazmente. Ningún punto de vista  sobre  el  camino a seguir es necesariamente provisional, pues Trump aún no ha propuesto legislación detallada y el Congreso y los tribunales no han respondido plenamente a su chorrera de decretos.

Está claro que lo que dice Trump y sus tuits deben tomarse en serio. Tras las elecciones, existía una esperanza generalizada respecto a que abandonaría el extremismo de su campaña electoral. Se pensaba que este maestro de la irrealidad iría a adoptar una forma de ser distinta al momento de asumir su cargo. Así ocurre con cada nuevo presidente de EE.UU: independientemente de si votamos a favor del nuevo mandatario, proyectamos en él la imagen que nosotros tenemos de lo que queremos que dicha persona sea. Si bien la mayoría de los funcionarios electos aceptan ser todo lo que las personas quieren que sea, Trump no ha dejado entrever ninguna duda sobre su intención de hacer lo que dijo que haría: una prohibición de la inmigración musulmana, un muro en la frontera con México, una renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, la derogación de las reformas financieras Dodd-Frank de 2010. Trump hará incluso lo que sus partidarios  pensaron  que no llegaría a hacer.

He criticado aspectos y políticas específicas del orden económico y de seguridad creado tras la II Guerra Mundial sobre la base de las NN.UU, la OTAN, la Unión Europea y una red de otras instituciones y relaciones. Sin embargo, existe una enorme diferencia entre los intentos por reformar estas instituciones y sus relaciones para que puedan servir mejor al mundo y una agenda que busca destruirlas de manera categórica.

Trump ve el mundo como un juego de suma cero. La globalización, bien administrada, es una fuerza de suma positiva: EE.UU. gana si sus amigos y aliados -ya sea Australia, la Unión Europea o México- son más fuertes. Pero el enfoque de Trump amenaza con convertir la globalización en un juego de suma negativa: EE.UU. también perderá.

Ese enfoque quedó claro desde su discurso inaugural, en el cual su conjuro “Primero, Estados Unidos”, con sus connotaciones históricamente fascistas, confirmó el com- promiso que Trump tiene con sus estrategias más feas. Las Administraciones anteriores siempre tomaron en serio su responsabilidad de promover los intereses de EE.UU. Pero las políticas que perseguían, generalmente se enmarcaban en términos de una comprensión ilustrada de lo que significa el interés nacional.

Si hay una luz de esperanza en el nubarrón Trump es un nuevo sentido de solidaridad con respecto a los valores fundamentales, tales como la tolerancia y la igualdad, que ahora se sustentan por la toma de conciencia del fanatismo  y  misoginia  – manifiesta o encubierta- que encarnan Trump y su equipo. Dicha solidaridad se ha tornado mundial. Trump y sus aliados enfrentan protestas y rechazo en el  mundo democrático.

La Unión  Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU), que había previsto que Trump pisotearía los derechos de las personas individuales, ha demostrado que está tan preparada para defender los principios constitucionales fundamentales, tales como el debido proceso, la igualdad de protección y la neutralidad oficial con respecto a la religión.

En EE.UU., los empleados y clientes de las empresas han expresado su preocupación respecto al apoyo que algunos directores ejecutivos y miembros de las juntas directivas brindan a Trump. Como grupo, los líderes e inversionistas corporativos estadounidenses se han convertido en facilitadores de Trump. En la Reunión Anual del Foro Económico Mundial de 2017 en Davos, muchos ya empezaron a salivar sólo con pensar en las promesas de recortes de impuestos y desregulación, mientras ignoraban el fanatismo de Trump -sin mencionarlo ni siquiera en una sola de las reuniones a las que asistí-, así como ignorando también su proteccionismo.

La falta de coraje fue aún más preocupante: estaba claro que muchos de los que estaban preocupados por Trump tenían miedo de elevar sus voces, ya que podría ocurrir que ellos (y el precio de las acciones de sus empresas) se conviertan en el blanco de un tuit. El miedo omnipresente es un sello característico de los regímenes autoritarios, y ahora lo estamos viendo en EE.UU., por primera vez en mi vida adulta.

Como resultado, la importancia del Estado de derecho, que otrora fue un concepto abstracto para muchos estadounidenses, se ha convertido en algo muy concreto.

Periódicos como The New York Times y The Washington Post se han negado, hasta ahora, a ver como normal el sacrificio de los valores estadounidenses que impulsa Trump.

No es normal que EE.UU. tenga un presidente que rechace la independencia judicial; no es normal sustituir a los oficiales militares y de inteligencia del más alto rango e importancia, quienes se encuentran en el núcleo  de la formulación de políticas de seguridad nacional, con un fanático acérrimo de los medios de comunicación que es de extrema derecha; y no es normal que Trump, en el momento que se encontró frente a la más reciente prueba de misiles balísticos de Corea del Norte, se dedique a promocionar los negocios de su hija. Cuando nos vemos constantemente   bombardeados por acontecimientos y decisiones completamente inaceptables y que se pasan de la raya, es fácil empezar a adormecerse y comenzar a mirar más allá de los grandes abusos ya ocurridos, fijando la mirada en las aún más grandes parodias que vendrán. Uno de los principales desafíos durante esta nueva época será permanecer vigilantes y, siempre y cuando sea necesario, resistir.

Premio Nobel de Economía

Tomado de El País.

 

acerca Nueva Economia

Podría interesarle

Los servicios de agua y electricidad: riesgos y desafíos

El reciente incremento dispuesto en las tarifas de energía eléctrica y los problemas de aprovisionamiento …