Miércoles , 18 octubre 2017
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Industria digital emergente

La industria digital en Bolivia está ganado espacios gracias a los avances registrados en materia de acceso a internet, la creciente presencia de la telefonía móvil, de celulares de última generación y alta gama y la disminución de los precios tanto de los equipos como de  los servicios de comunicación. Sin embargo, el sector transita todavía por una etapa de formación y se caracteriza por un desarrollo  asimétrico.

La buena noticia es que esa evolución puede contribuir a impulsar procesos de reconversión productiva e  impulsar mejoras de eficiencia y productividad en otros sectores de la economía y sobre todo a aportar a la diversificación de la economía nacional, aunque para ello requiere contar con un “ecosistema digital”, vale decir, políticas, legislación, instituciones, mecanismos que faciliten su expansión.

Así lo establecen Henry Oporto y José Gabriel Espinoza en un documento de trabajo denominado “La industria digital naciente en Bolivia”, que describe los modelos de negocios en el campo de la tecnología de la información.

Uno de los retos para Bolivia es alcanzar mayores grados de digitalización, concepto que tiene referencia con los precios de los servicios de telecomunicaciones, la calidad y capacidad de la infraestructura de redes, la accesibilidad a ellas, la asimilación de las tecnologías digitales por los procesos de negocio en la economía y con el capital humano cualificado para utilizar y desarrollar productos y servicios digitales.

Según mediciones internacionales, Chile, Uruguay, Costa Rica y Panamá clasifican como países avanzados en digitalización. Argentina, Brasil, Perú, Colombia, Venezuela y Ecuador lo hacen como países en transición; mientras que Bolivia, Paraguay, Nicaragua y Guatemala clasifican como países emergentes, es decir que enfrentan serias barreras en su desarrollo digital.

Oporto y Espinoza muestran los rubros de la industria digital donde los innovadores bolivianos han desarrollado emprendimientos: desarrollo y testeo de software, servicios digitales, portales web y servicios de comunicación, marketing on line, comercio electrónico, billetera móvil y video juegos.

Mencionan los casos de “Jalasoft, la emblemática compañía de desarrollo y testeo de software para el mercado internacional. Coderoad, asociada de la firma internacional MOJIX, con una oferta de productos con tecnología RFID, plataforma de Internet de la Cosas (IoT) y sistemas de información para clientes nacionales y extranjeros.  Actualisap Bolivia, que ofrece  varias herramientas digitales de gestión y estrategia empresarial, con las plataformas creadas por SAP, uno de los gigantes en el mercado de soluciones digitales de negocios. Cyberglobalnet, empresa paceña que brinda servicios de diseño de páginas web, almacenamiento de datos y utomatización de procedimientos y servicios. Quantum Mobile SRL, que tiene la representación en Bolivia de la marca Logan, para servicios de comunicación y publicidad en dispositivos móviles. Mercado Libre, un portal de ventas por Internet; Tigo Money y la otra versión de billetera móvil del consorcio VIVA-BNB-BCP; el proyecto Bolivia Tech Hup, pionero en la creación de videojuegos”.

Los impactos de la industria digital son variados. Permite la incorporación tecnológica e innovación de los negocios, genera mayores grados de integración de la industria digital emergente con los sectores tradicionales de la economía, cuyos beneficios pasan por la reducción de costos y el logro de nivel de desempeño más eficiente y competitivo. Facilita además el desempeño de las empresas, universidades, centros de investigación, corporaciones y sobre todo de las personas y las comunidades.

La industria digital puede contribuir a la reconversión productiva, a ganar eficiencia y productividad, y a diversificar la economía.

La economía digital abre perspectivas para el empleo calificado directo, especialmente programadores, técnicos informáticos, ingenieros de sistemas y en electrónica, diseñadores, administradores, gestores de proyectos, marketing y otros; así como para empleo indirectos en los procesos de terciarización.

Hay un evidente déficit de recursos humanos especializados, lo que suele suplirse con los llamados ‘hackathones’ o con iniciativas como las de Jalasoft que ha creado su propia Fundación para entrenar y formar especialistas en software.

Dado que la producción de software, plataformas, sistemas de información y otros productos y servicios digitales tienen como destino el mercado externo, los emprendedores nacionales han establecido conexiones con grandes corporaciones como Microsoft, Apple,  Mojix,  SAP, Adobe Systems, y se han incorporado a cadenas globales de valor.

El desarrollo de la industria digital boliviana ha estimulado a los agentes económicos tradicionales a sumarse a ella ya sea con emprendimientos propios o  contratando profesionales y técnicos jóvenes que conocen del manejo de las tecnologías digitales. Lo más probable es que en futuro se intensifique este “reciclaje” empresarial como un reto para no quedar al margen de las tendencias del mercado.

“La economía digital irrumpe como un espacio de convergencia intergeneracional de talentos y, en última instancia, de apertura de oportunidades y negocios socialmente inclusivos”, sostienen Oporto y Espinoza.

El documento señala que el impacto económico de la digitalización puede ser conceptualizado principalmente en  términos  de  su contribución a la eficiencia empresarialy la capacidad de producción de una economía; el desarrollo  de  nuevas estrategias  de mercado; la reconfiguración de las cadenas de valor; y la mayor eficiencia en las operaciones empresariales.

Basados en modelos estadísticos de Raúl Katz y de la Cepal, los autores llegan a la conclusión de que la contribución de la digitalización al desempeño de la economía latinoamericana, medida por sus impactos en el PIB, la creación de empleo y el ritmo de la innovación, gana en importancia.

Esta conclusión general aplica  también  al  caso particular de la economía boliviana, que en el curso de la última década se ha visto favorecida por la expansión de las redes de telecomunicaciones y por mejoras graduales –aunque insuficientes- en los servicios de los operadores así como por la aparición de emprendimientos y modelos de negocios basados en las tecnologías digitales y que comportan la posibilidad de ampliar la capacidad de uso de contenidos, servicios y aplicaciones.

El estudio anota dos debilidades estructurales que merecen ser atendidas para potenciar a la industria digital emergente de Bolivia.

La primera está relacionada con la notoria ausencia del Estado de esta temática que limita su rol a la regulación. No promueve ni la investigación ni la inversión para  el  desarrollo  tecnológico, que son esencialmente iniciativa privada.

Se requiere una participación estatal más activa con políticas públicas conducentes a profundizar el grado de penetración de las tecnologías de comunicación, junto con programas de fomento y adopción de las tecnologías digitales a través del uso de aplicaciones, servicios y nuevos productos. 

La segunda tiene  que vercon el  acceso  limitado a fuentes de capital para la puesta en marcha de proyectos emprendedores en la industria digital. Las nacientes empresas encuentran muchos obstáculos para acceder a fórmulas tradicionales de financiamiento. En las fases iniciales del negocio, cuando se tiene una escala aún reducida, es imposible acceder al financiamiento que exige garantías tradicionales. Menos aún cuando sus activos son intangibles.

A eso se suma la ausencia de programas de incubación de empresas, de fondos de capital de riesgo, de inversores ángeles u otras modalidades de fomento al emprendimiento y de estímulo a la innovación.

“La economía digital irrumpe como un espacio de convergencia inter generacional de talentos y de apertura de negocios socialmente inclusivos”.

Principales acciones

La industria digital ofrece a Bolivia no sólo la oportunidad de diversificar la economía, sino de liberarse de la dependencia de los recursos naturales o de las fluctuaciones de las cotizaciones internacionales o del costo del transporte para depender del capital humano, de la preparación y el talento de los bolivianos.

La industria digital tiene gran potencial para estimular procesos de reconversión productiva y también para impulsar mejo- ras de eficiencia y productividad en otros sectores y negocios. Su desarrollo debe estar acompañado por diversas acciones, recomiendan los autores.

Un régimen de promoción para las actividades de creación, diseño, desarrollo e implementación de software y en general para los bienes y servicios basados en las tecnologías de la información.

Mejora en los procedimientos legales de protección de la propiedad intelectual, dada la debilidad de los actuales mecanismos que afectan a los innovadores y empresas de tecnologías digitales, caracterizados por producir valor agregado a través de procesos y procedimientos intangibles.

Concebir programas de formación de técnicos programadores e informáticos que respondan a las exigencias del mercado y que generen el volumen necesario de mano de obra de calidad suficiente y con costos competitivos. Que la universidad genere talento e innovación, formando profesionales que pongan énfasis en la tecnología y la investigación y que ejerzan prácticas profesionales en centros de producción.

Una legislación que estimule el desarrollo del mercado digital boliviano sobre asuntos como firma digital, fomento del comercio electrónico, protección de datos personales, delitos informáticos, que permitan resguardar los derechos e intereses legítimos de proveedores y compradores.

Políticas públicas, mecanismos e instituciones que promuevan la innovación y el desarrollo digital (‘capital semilla’ o ‘capital ángel’) través de los cuales los innovadores puedan financiar sus emprendimientos (capital de arranque o de riesgo). Esto supondría flexibilizar algunas exigencias del mercado bursátil, para adecuarlas a la dinámica propia de los proyectos tecnológicos.

Contar con escenario político apropiado y un clima de negocios favorable que permita el despegue de la industrial digital boliviana dada la estrecha correlación entre las señales políticas y el sistema de incentivos y el nivel de competitividad y capacidad de crecimiento de las empresas.

 


 

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