Martes , 21 febrero 2017
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2017, otro año con pocas certezas

El ejercicio 2017 marcará el tercer año de crecimiento consecutivo a la baja de la economía boliviana aunque con una tasa que nuevamente destacará en un continente que busca salir de la recesión y aguarda por una vigorosa recuperación de los precios de las materias primas.

El Banco Mundial proyecta para este año un crecimiento económico de 3,5%,  mientras  que la CEPAL proyecta una tasa de 4,3%; en ambos casos por debajo de las cifras de los dos años precedentes. Un poco más optimista es el FMI que pronostica un crecimiento de 3.9%, ligeramente superior al del 2016, aunque menor al del 2015. Por su parte, el Presupuesto Nacional anticipa un crecimiento de  4.8%,  similar  al del año recientemente concluido.

El principal factor de incertidumbre de corto  plazo  para la economía de Bolivia será la evolución de los precios de las materias primas, sobre todo del petróleo, referente del gas, principal fuente nacional de ingresos. Las cotizaciones del crudo se han recuperado  en  el  último  tiempo, debido a los acuerdos de los países productores, pero no hay nada que por el momento garantice su estabilidad. De todos modos, los ingresos por exportaciones de gas se verán disminuidos respecto a gestiones precedentes por un menor precio promedio del barril de crudo.

La política amenaza con eclipsar el panorama económico, pues todo apunta a que la mayor prioridad gubernamental será viabilizar la reelección de Evo Morales.

Un tema urgente es la renovación del contrato de exportación de gas al Brasil, en una coyuntura que no se antoja como la más favorable, pues el vecino país ha disminuido sus compras por una mayor disponibilidad de generación hidroeléctrica y cuando hay incertidumbre sobre el volumen de las reservas de gas, ya que no se dispone de una certificación creíble que avale los anuncios oficiales de que se cuenta con nuevas disponibilidades. Las relaciones bilaterales no están en su mejor momento.

El gobierno continuará apostándole a la recuperación de los precios de las materias primas, al consumo interno y a la inversión pública como pilares de soporte de la economía, aunque los organismos internacionales han encendido luces de alerta sobre el creciente déficit fiscal y el mayor endeudamiento externo.

El tipo de cambio continuará siendo la tarea pendiente de la economía en un contexto externo donde la moneda de cambio es la devaluación y donde la apreciación del boliviano está estimulando las importaciones, en des- medro de la producción nacional.

El comportamiento climático será otra incertidumbre y su evolución podría incidir en la inflación. Inquieta la acelerada pérdida de reservas internacionales.

Hidrocarburos

Bolivia debe asegurar una producción sostenida de producción de hidrocarburos, para ello es primordial la inversión en la actividad exploratoria, además de la certificación de reservas. Este año debería iniciarse la era de la petroquímica con la inauguración de la planta de fertilizantes, que tiene un evidente desfase.

Minería

Nada destacable se tiene previsto para el 2017. Las inversiones privadas dependen de los precios internacionales y de las políticas de inversión e incentivos de las que carece el gobierno. Sería recomendable un Plan Sectorial Minero que guíe el rol de los actores mineros y sea atractivo para concretar proyectos de envergadura.

Sistema Financiero

El sistema financiero mantendrá sus sólidos indicadores financieros. Sin embargo, los bancos estiman que podrían sentir los prime- ros efectos de la desaceleración que afectó a la economía en 2016. Es probable que también el sistema financiero perciba con algo más de intensidad las consecuencias de las regulaciones sobre tasas de interés y sobre las asignaciones de cartera.

Construcción

Se espera que el sector de la construcción mantenga su dinamismo, tanto con proyectos de infraestructura vial, inmobiliarios como de equipamiento para comercio y servicios. Sin embargo, el sector demanda mayor presencia del empresariado nacional en los proyectos de mayor envergadura.

Exportaciones

La evolución del comercio exterior estará fuertemente ligada a los precios internacionales y estará en función de las decisiones políticas externas. Las políticas comerciales proteccionistas prometidas por Donald Trump podrían desatar potenciales conflictos comerciales que afectarían las ventas bolivianas. El reto es fomentar las Exportaciones No Tradicionales para dejar de depender de los recursos extractivos y no renovables.

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