Miércoles , 28 junio 2017
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Incertidumbre por los riesgos del “efectoTrump”

Las perspectivas de la economía internacional en la gestión 2017 son cautamente moderadas para los organismos internacionales que ven en el horizonte potenciales factores de riesgo como el posible giro proteccionista de la economía estadounidense, la ordenada ralentización de la economía china, el temor al surgimiento de guerras comerciales, y el debilitamiento de la inversión en las economías en desarrollo, entre otras cosas.

En la actualización de sus proyecciones, el FMI calcula una expansión de 3,4% para la economía global, mientras que el Banco Mundial estima ese crecimiento en tan sólo 2,7%. En ambos casos, la previsión es ligeramente mayor a la del ejercicio 2016. Los dos organismos coinciden en que la economía mundial continuará impulsada por las economías emergentes (entre 4,2% y 4,5%) y, en menor medida, por las economías avanzadas (entre 1,8% y 1,9%).

Para América Latina se proyecta un crecimiento positivo, después de las deslucidas cifras rojas registradas en 2016 (-1%). El FMI y el Banco Mundial estiman para la región una tasa de 1,2%, mientras que la CEPAL es  ligeramente  más  optimista  con 1,3%. La recuperación de Brasil y Argentina será más débil.

El “efecto Trump” está en la mente del FMI y aunque no lo menciona explícitamente, la alusión es innegable. En su análisis se advierte sobre: “un posible vuelco hacia plataformas de políticas aislacionistas y el proteccionismo, un deterioro de las condiciones financieras mundiales más pronunciado de lo esperado, que podría interactuar con las debilidades en partes de la zona del euro y en algunos mercados emergentes, un recrudecimiento de las tensiones geopolíticas, y una desaceleración más grave en China”. Advierte sobre conflictos económicos al alertar contra “medidas proteccionistas y respuestas de represalia”.

Añade que los riesgos geopolíticos y una variedad de factores no económicos continúan empañando las perspectivas en diversas regiones: guerra civil y conflictos internos en algunas partes de Oriente Medio y África, la trágica situación de los refugiados y los migrantes, atentados terroristas en el mundo entero, los prolongados efectos de la sequía en el este y en el sur de África y la propagación del virus del Zika.

El FMI prevé un posible retorno a políticas aislacionistas, proteccionistas, un deterioro de las condiciones financieras mundiales y el recrudecimiento de tensiones políticas.

Por su parte, el Banco Mundial menciona el preocupante debilitamiento que ha experimentado el crecimiento de la inversión en los mercados emergentes y en las economías en desarrollo, que representan un tercio del producto interno bruto a nivel global y aproximadamente tres cuartos de la población mundial y de los pobres del mundo. No es casual que su último informe titule “escasez de inversión en tiempos de incertidumbre”.

La ralentización del crecimiento de la inversión es, en parte, una corrección de los elevados niveles previos a la crisis, pero también es reflejo de los obstáculos a los que han tenido que hacer frente las economías emergentes y en desarrollo, como precios del petróleo bajos (para los exportadores), menor inversión extranjera directa (para los importadores de productos básicos) y, en general, las cargas de la deuda privada y el riesgo político.

La CEPAL dice que las tendencias proteccionistas en medio de complejas dinámicas financieras y de crecimiento económico han generado nuevas incertidumbres y riesgos para el futuro de la economía mundial y reflejan la creciente tensión y las dificultades para conciliar y coordinar los objetivos y políticas nacionales con los arreglos institucionales que rigen los movimientos internacionales de bienes y servicios, financieros y de capital, tecnológicos y migratorios en un mundo globalizado.

“El comercio mundial está sujeto a tensiones tras el cuestionamiento de tratados de libre comercio como el Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP) y el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), aunque no es el único ámbito. La dinámica productiva mundial también se verá afectada a través de las llamadas cadenas de valor, al igual que la movilidad tecnológica. Asimismo, el multilateralismo también puede debilitarse por una mayor tendencia a celebrar acuerdos bilaterales en materia comercial y de inversiones”, anota el organismo.

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