Domingo , 17 diciembre 2017
Inicio / Economía Internacional / México se prepara para la era Trump

México se prepara para la era Trump

ed-1109-para-la-web

La elección de Donald Trump ha puesto a México al borde del infarto. Desde su elección, el peso y la Bolsa han sufrido caídas históricas, el presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, se ha movilizado para reducir los impactos y el Banco de México ha subido los tipos de interés por quinta vez en el año. Pero la amenaza sigue y puede ser devastadora para la economía mexicana. Un análisis del BBVA-Bancomer, el primer banco del país, establece que si el futuro presidente de Estados Unidos cumple sus promesas de campaña sería “muy probable” que México entre en recesión.

Trump es política nacional en México. Sus planes de gobierno se viven al sur del río Bravo con más intensidad que cualquier medida de Peña Nieto. No sólo se trata de la amenaza de deportaciones masivas o la culmina- ción del muro, sino de la posible ruptura del Tratado de Libre Comercio y la imposición de aranceles del 35% a empresas estadounidenses que tercerizan en México.

Este pánico tiene sustento. México envía el 80% de sus exportaciones al norte y disfruta de un superávit comercial de 100.000 millones de dólares al año con Estados Unidos. Para un país con un PIB per cápita cinco veces menor que su vecino, este ingreso representa el principal respiradero de su economía. Romperlo tendría un efecto en cadena. Para México sería devastador, pero también afectaría a EE.UU., que tiene en el sur su segundo mayor socio comercial. La imbricación de ambas economías hace difícil que el golpe a uno no afecte al otro.

“Existen motivos para pensar que la presidencia de Trump no adoptará las medidas más extremas que defendió en campaña. Un porcentaje elevado de los productos que México exporta a EEUU forman parte de cadenas de valor que integran insumos estadounidenses […] y que le ayudan a ser más competitivos frente a otras regiones del mundo. Los automóviles son el ejemplo más claro. Imponer restricciones a las exportaciones sería dañino para los productores estadounidenses”, señala Bancomer.

Este razonamiento explica la postura adoptada por Ford y General Motors. Ante el huracán Trump, los directivos de ambas compañías han prometido que sus compañías mantendrán sus planes de inversión en México. Este tipo de resistencia empresarial es un obstáculo que tendrá que superar el sucesor de Obama. Pero nadie asegura que sea suficiente para frenarle. El peor de los escenarios sigue abierto, y con él, la amenaza de apagón.

“En caso de que Trump mantenga sus promesas de campaña, el crecimiento se vería todavía más afectado y sería muy probable observar una recesión. Pero ello sería lo menos grave. Lo más preocupante sería que el modelo de crecimiento de México, basado fundamentalmente en exportar mercancías a EEUU, se vería afectado, lo cual resultaría en una reducción de la tasa de crecimiento potencial”, indica el BBVA-Bancomer.

La otra posibilidad es que Trump, más allá de la retórica, mantenga las relaciones comerciales en su estado actual. Este escenario, aunque tranquilizador, tampoco asegura la bonanza económica. La mera presencia del  republicano en  la  Casa  Blanca tendrá impacto sobre el crecimiento. “La incertidumbre significará menor inversión y, por tanto, un menor ritmo de creación de empleo”, sostiene el citado estudio. En este contexto de debilidad, la depreciación del peso provocará una mayor inflación y una caída de los salarios reales, con un resultado más que conocido: el descenso del consumo. Todo ello revertirá en mayores tasas de interés (subidas del 3% al 5,25% en un año), un crecimiento económico más débil que en 2016, y casi con seguridad nuevos recortes al gasto público. “En cualquiera de los dos escenarios, uno moderado y otro preocupante, nos parece muy factible que el Gobierno tenga que realizar ajustes al gasto mayores a los programados. Esto debido que el crecimiento será menor y tanto el déficit como la deuda serán mayores, lo cual incrementará la posibilidad de una disminución en la calificación soberana y que se presenten salidas de flujos de capital”, firman los analistas del BBVA. Un horizonte al que la agencia de calificación Moody’s ya ha puesto cifras con una caída de la previsión de crecimiento del 2,5% al 1,9% para el año próximo.

La promesa de Donald Trump de revisar el Tratado de Libre Comer- cio de América del Norte provocó profunda ansiedad entre los líderes y la clase empresarial de México. Algunas empresas ya están vendiendo activos, reduciendo gastos de capital y cubriendo riesgos cambiarios cuando el peso mexicano alcanza nuevos mínimos. La divisa llegó a retroceder 13% frente al dólar en los días posteriores a la elección de Trump.

Para el Banco de México, un peso más débil plantea un riesgo de inflación al aumentar los precios de las importaciones. La inflación ya supera la meta de 3% del organismo, pese a los aumentos de tasas realizados este año.

Los inversionistas y las empresas no se han quedado de brazos cruzados ante el alza de los costos de financiamiento. Los inversionistas institucionales han comenzado a contactar a las compañías mexicanas para averiguar qué porcentaje de su deuda está en dólares u otra moneda extranjera. La caída del peso en- carece el pago de esa deuda.

La llegada de capitales ya ha sentido un impacto. La inversión extranjera directa ascendió a los 14.400 millones de dólares durante el primer semestre, de los cuales EE.UU. representó 35%. La cifra se encamina a caer 30% en comparación con el promedio anual de 40.000 millones recibido entre 2013 y 2015.

“México no tiene un Plan B para el posible impacto de un retiro estadounidense del Nafta”, escribió Luis Arcentales, economista jefe de Morgan Stanley para América Latina, en una nota a los clientes.

Es probable que el daño no se limite a los exportadores. Marcelo Melchior, presidente ejecutivo de Grupo Nestlé México, expresó su preocupación de que las medidas del nuevo gobierno de EE.UU. disminuyan las remesas de los inmigrantes mexicanos a sus familiares, lo que obligaría a sus principales clientes de la clase trabajadora a reducir sus gastos cotidianos. “Lo que más duele… no es tener certeza sobre el futuro”, manifestó.

Tomado de El País y de The Wall Street Journal 

acerca Nueva Economia

Podría interesarle

El sector del lujo se aprieta el cinturón

La naturaleza te da la cara que tienes a los 20 años. Depende de ti …