Viernes , 20 octubre 2017
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Las IFDs en busca de su propio equilibrio

Las Instituciones Financieras de Desarrollo (IFDs) enfrentan el reto de alcanzar un saludable equilibrio entre la fidelidad a su enfoque social primigenio de atención a las áreas rurales y peri urbanas carentes de servicios financieros y operar como entidades  reguladas en un mercado de intensa competencia.

“Buscamos un equilibrio entre  las exigencias regulatorias,  las expectativas de mercado y el cumplimiento de la misión que tenemos.  Vamos a continuar  asumiendo  los retos  de la regulación,  pero  sobre todo  vamos a seguir trabajando con los clientes a quienes  nos debemos. Esto va a tener  su propio equilibrio”, afirma Patricia Claure, presidenta del Directorio de Finrural, que agrupa  a las IFDs.

Las exigencias que supone operar como entidades reguladas  (entre las que se cuentan  infraestructura física y tecnológica, seguridad, organización  de bases de datos, elaboración  de reportes  periódicos), las condiciones de mercado  donde  se ha multiplicado  la oferta  crediticia, formal e informal, han obligado  en muchos casos, a las IFDs a replegarse  hacia áreas  más pobladas  o a elevar el monto  de sus préstamos.

“De alguna manera, la regulación nos ha llevado, además de tener costos importantes en temas de seguridad, infraestructura, física y tecnológica,  a salir de algunos  lugares  con baja  densidad  poblacional o donde  nosotros  atendíamos  de manera  más innovadora,  y hemos tenido   que replegarnos a centros más concentrados porque también  tenemos  que   cuidar nuestra  sostenibilidad  en el tiempo. Eso ha hecho que la atención  a la población  se haya  reducido  en cuanto a cobertura”, explica Claure.

La fortaleza  de las IFDs fue precisamente esa vocación social que las llevó a innovar, desarrollando tecnologías crediticias apropiadas a las necesidades de su población objetivo junto a la complementación de servicios (sobre todo educativos).La entrevistada asegura que “el haber dejado algunas plazas, el ser un poco más rígidos en el marco de la normativa en nuestros procesos de selección de clientes y el no poder innovar y dar respuestas rápidas a las necesidades de la población” han afectado la labor de las IFDs.

La proximidad de alcanzar su nuevo status como entidades reguladas genera  en las IFDs sentimientos  encontrados: por un lado, la satisfacción de que su labor sea reconocida como parte constitutiva  del sistema financiero  y, por otro, la preocupación  de que su nuevo status incida en un probable  deterioro de su cobertura.

“Nuestro propósito es seguir cumpliendo nuestra misión y no perder el enfoque social con el que hemos nacido y nos caracteriza. Si bien estamos en el proceso de regulación,  (conviene) que no perdamos esa esencia. Eso es lo que somos y a eso nos debemos”,  subraya la ejecutiva de Finrural.

Licencias

Según la legislación vigente, en septiembre de este año vence el plazo para que las IFDs que contaban  con Certificados de Adecuación a la fecha de emisión de norma  (2014), puedan  obtener sus Licencias de  Funcionamiento.  Esto comprende a ocho de las diez afiliadas a Finrural. Las restantes dos tienen  todavía hasta el 2017 para tramitar  las mencionadas  licencias.

Las IFDs buscan alcanzar un equilibrio entre un su misión social  y su participación en un mercado de  gran  competencia.

“Las entidades van  a  pasos  muy  acelerados para cumplir los plazos. Han hecho gran esfuerzo en infraestructura, en emisión de reportes, organización de bases de datos. Muchas están a la par de los bancos. Han hecho mucha innovación tecnológica y consideramos que están listas  para obtener la licencia de funcionamiento, sobre todo  las más grandes”,  anotó.

Las Licencias de Funcionamiento  autorizarán a las IFDs a cumplir con todas las actividades permitidas para una entidad  financiera, incluyendo la captación de ahorros,  lo que representa un alivio, pues hasta ahora  sólo podían  conceder  préstamos,  nutriéndose primordialmente de la ayuda internacional.

“El objetivo  del directorio  es tener  el camino abierto  a través de la obtención  de las primeras Licencias de Funcionamiento. Una vez obtenidas las primeras, como gremio vamos a buscar que todas  las entidades puedan  continuar  con este camino”, asegura la líder de Finrural al precisar que se esperan  las últimas instrucciones  del Ministerio de Economía para  la presentación de los documentación sobre los futuros estatutos. Después, la pelota quedará en la cancha del regulador que responderá de acuerdo a su propio cronograma.

Estado de situación

Las IFDs han percibido los efectos de una menor dinámica económica interna y, al igual que todas las entidades especializadas en microfinanzas, también sintieron el impacto de la normativa vigente sobre cupos de cartera y tasas de interés, aún a pesar de no estar comprendidas  en  tales disposiciones.

Claure explica que la población  vinculada a la actividad minera tiene menores solicitudes de  crédito porque su movimiento económico se ha reducido y que también  son menores los requerimientos de las zonas afectados  por los efectos climatológicos.

La  cartera  de las IFDs creció en menos proporción  que  en años anteriores  y el número de prestatarios prácticamente se ha estancado,  al mismo tiempo los montos de los créditos se han ido ampliando como un mecanismo de sobrevivencia de las entidades intermediarias.

“Lo más preocupante es que no hemos crecido lo que hubiéramos querido en número de clientes. Por otro lado hay una tendencia, a dar créditos un poco más altos”, dice Claure, quien, sin embargo, asegura que “no se registra un significativo deterioro de la cartera”. La morosidad alcanza al 1,6% y, si bien se mantiene en los niveles de años anteriores, refleja el deterioro del mercado en su conjunto.

“Estamos tratando de sostener de alguna manera una cartera sana, que  permita  dar cobertura a sectores sociales más empobrecidos, y también  de acuerdo  a la misión de cada una de las instituciones, llegar a productores,  a mujeres, a la población que está iniciando su negocio”, subraya.

Explica que los resultados también estuvieron influidos por el “agresivo ingreso” de los bancos al segmento de mercado de las IFDs. Hay una oferta importante (de créditos)  con expectativas de bajas tasas, montos altos y varias facilidades para el sector,  que si bien genera  expectativas, no siempre responde  a las necesidades de la población”, agrega.

Esta sobreoferta de créditos  puede  generar  problemas  de sobreendeudamiento, un riesgo que debe ser cuidadosamente evaluad tanto por las entidades crediticias como por los mismos usuarios.

Educación financiera

Las IFDs se sienten  identificadas  con varios contenidos  de la legislación financiera  vigente  como  la referida  a las garantías convencionales, la evaluación del desempeño social, los derechos de los usuarios y la educación financiera, temáticas en las que trabajaron activamente  durante años.

“Creemos que el crédito  no es la solución a todo. El crédito debe estar relacionado   con la educación, la información,  el acceso a mercados,  con la innovación tecnológica.  Solamente con crédito no se va a generar un cambio económico  en nuestro  país, ni se va a beneficiar totalmente a nuestros clientes”, afirma Claure tras agregar  que  un consumidor   financiero  educado tiene  las herramientas para  manejar  adecuadamente sus finanzas”.

Las IFDs compiten no sólo  con los bancos, que entraron en su segmento de mercado, sino con prestamistas informales.

El sector tiene  “la expectativa  de que en la medida en que se vaya desarrollando el sistema financiero, también   la normativa  será más sensible a la innovación y a la atención  diferenciada  de las personas”,  pues los clientes de los bancos, de las entidades de microfinanzas y de las IFDs tienen  distintos requerimientos. “Este va a ser un aprendizaje compartido”, entre  las entidades y los reguladores,  agrega.

Expectativas

Las IFDs ven con optimismo las perspectivas del año 2016.  La recuperación  que registró  el último trimestre tanto  su cartera  como el número de  clientes, justifica dicha expectativa. El proceso  de  adecuación  generará entidades más fuertes  y más estructuradas, representa un plus adicional.

Indica que  el  impacto  económico  de  la  crisis externa  será moderado en el segmento de las IFDs, que comprende a las empresas  de subsistencia,  donde  los clientes combinan varias actividades,  lo que  facilita su recuperación económica. Un trabajo  que recomienda, debe ir ligado a la educación financiera  y a la protección  del consumidor financiero . —>MÁS DATOS <—

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