Lunes , 11 diciembre 2017
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Con el salvavidas de la inversión pública

La economía boliviana recurrirá una vez más al salvavidas de la inversión pública, para garantizar el próximo año un crecimiento del 5%, tasa similar a la del presente  ejercicio, sumando a ese esfuerzo el endeudamiento externo y el potencial aporte de la inversión internacional que tan insistentemente están procurando las autoridades.

El crecimiento económico se dará en un contexto  de estabilidad  de precios (inflación del 5,3%) y estabilidad cambiaria (con tipo de cambio que acaba de cumplir 4 años congelado). Dos factores importantes para los agentes  económicos pues le proporcionan predictibilidad para los negocios.

De todas maneras, el crecimiento calculado será el menor de los últimos seis años, aunque  pueda ser que nuevamente aparezca como uno de los más altos de Latinoamérica. El Pib nominal presupuestado es de 38.260 millones de dólares.

“Proyectamos  una tasa de crecimiento del 5,01%. Esa tasa está reflejando  la fortaleza  del modelo económico en un entorno de pre- cios de materias  primas a la caída. Mediante  el impulso de la demanda interna  y la inversión pública se pueden  lograr tasas elevadas (de crecimiento), sostuvo Jaime Durán, Viceministro Presupuesto  y Contabilidad Fiscal.

Tal es la certeza  de la autoridad que se animó a afirmar que “la economía se encuentra preparada para el año 2016 pues hemos roto la dependencia de las materias  primas. El precio del petróleo ya no es una variable importante para el funcionamiento de la economía boliviana”.

La apuesta  por la inversión forma parte de una receta ya conocida, pues se ha apelado  a ella desde el cambio del ciclo de la economía. La diferencia es que, ante  la comprobada disminución de ingresos, se apela a la deuda externa (7.000 millones de dólares de un crédito chino contratado que, en su mayoría, se destinará a proyectos de infraestructura vial) y a la posibilidad de  atraer  inversión extranjera  directa, un objetivo en el que  está empeñada la administración Morales.

Sin embargo,  los datos  oficiales recientes  dejan  algunas  dudas respecto  a la capacidad  de ejecución de semejantes  montos  (8.200 millones de dólares). El propio presidente Evo Morales admitió que, en los diez meses transcurridos  del año, la ejecución de la inversión pública llegó apenas al 54%. Si a ello se suman los importantes saldos en caja que tienen gobernaciones, municipios y universidades, queda en claro es que no hay suficiente capacidad de gasto.

La carta que se tiene  a mano, lista para ser jugada,   sigue siendo el tipo de cambio, pues, al igual que otros años, las autoridades económicas se reservan la facultad  de modificar en un rango  de 10 puntos para arriba o para abajo, en caso de ser necesario. Esta ficha toma importancia en un contexto regional donde se ha generalizado la devaluación y donde  es casi seguro que, Argentina,  uno de nuestros principales socios comerciales, tome también ese mismo sendero, tras la posesión de su nuevo mandatario, el próximo 10 de diciembre.

Pese al recurrente optimismo  del discurso oficial, las cifras del presupuesto 2016 dan cuenta  de un panorama un tanto  gris: un déficit fiscal del 4,5%, la caída del 43% de los ingresos por hidrocarburos (IDH y regalías) y un precio de referencia de 45 dólares  para  el petróleo, sustancialmente menor que el que fuera  presupuestado para  la presente gestión (80 dólares).

Sin embargo,  Durán matiza ese escenario señalando que los volúmenes de venta de gas a Brasil y Argentina  han ido en crecimiento. En el 2013 la cifra alcanzaba a 54,53 millones de metros cúbicos diarios, en octubre  de este  año  subieron  a 57,67 millones y para el 2016 se presupuestan 58.36 millones de metros cúbicos/día.

Aunque  se lo pretenda minimizar, el peso de las cotizaciones internacionales de las materias primas y principalmente del petróleo sigue siendo relevante.   Este año el valor de las exportaciones se desplomó en 30% y  las recaudaciones  por IDH cayeron en 27% y el monto de las reservas internacionales mermó. Resultados que están lejos de ser irrelevantes.

Como consecuencia de esas disminuciones, las gobernaciones, los municipios y universidades verán reducidas sus transferencias  en 18%.

Ese desbalance pretende ser  corregido  con mayor  por  los  ingresos  internos.   La caída  del motor de la demanda externa será “más que compensada   por  los ingresos  internos”,   subrayó Durán. “Los ingresos internos  que  nacen   de una mayor dinámica de la producción son los que van a sostener el presupuesto del siguiente año”,  aseguró  la autoridad tras precisar que se espera que  esos ingresos crezcan  en  un  5,8%, la tasa más baja de la década.

En otras palabras, esto significa que la presión de la administración  tributaria se hará  sentir con mayor  intensidad  sobre  los agentes   económicos para compensar  la baja de los ingresos por hidrocarburos.

El Presupuesto 2016  proyecta un déficit fiscal  de  4 ,5%  y disminución de  43%  en los ingresos por  hidrocarburos.

“No es la primera  vez que  el país se enfrenta a precios bajos del petróleo. En 2009 llegaron a 30 dólares. Desde hace 16 meses el precio del petróleo cae, sin embargo  eso no ha afectado el crecimiento. Desde 2011 están cayendo los precios de los minerales, pero nos mantenemos con crecimiento del Pib. Esto ratifica que Bolivia no depende de recursos naturales.  La caída de recursos será compensado  con recaudación  interna”, argumentó el Viceministro.

Durán ratificó que la inversión pública será el motor  del crecimiento,  pero  además  precisó cuál será su orientación:  casi la mitad (47%) será destinado al sector productivo y el 30% se canalizará a infraestructura.

bajaron en el escenario más conservador. Sabia decisión dirán unos porque  responde  a una manera  responsable  de manejar las finanzas. Astuta, dirán otros, pues si los resultados  finales del ejercicio son más favorables, podrán ser presentados como un logro.

Así ha sucedido en años anteriores.  Desde el 2006  -sin excepción- se ha presupuestado constantes  déficits fiscales, pese al ciclo favorable  de las materias  primas y, en la mayoría de los años se

registraron superávits, lo que fue exhibido como un éxito de conducción económica. De todas maneras, un presupuesto es sólo una carta de navegación, porque lo que cuentan  son los resultados..

Sin embargo,  la baja de los precios del petróleo no trae  sólo preocupaciones. Una de las buenas noticias es que la economía gastará menos en  la subvención de los hidrocarburos,  apenas 350 millones de dólares, frente  a 658 millones de dólares presupuestados para el 2015. Es bueno recordar que, en algún momento (2013), tal subvención llegó a superar los 1.000 millones de dólares.

Respecto al tipo de cambio, Durán ha señalado  que “la población debe sentirse tranquila”. Dicha variable sería modificada “únicamente cuando  sea  absolutamente necesario”,  acotando que  al momento, el contexto  económico  externo  muestra  que “no es necesaria ninguna  devaluación”.

Fiel a su política de redistribución de excedentes, el gobierno garantiza el pago  de las transferencias  para  los Bonos Juancito Pinto  (para  estudiantes), Juana  Azurduy (para  madres  y niños menores), la Renta Dignidad (para los adultos mayores), las obligaciones inherentes al pago de pensiones de jubilación y el financiamiento a la subvención de alimentos, hidrocarburos  y servicios básicos.

 Los supuestos

El presupuesto está elaborado sobre la base de que el Estado tiene  el rol central en la economía.  “Asume rol planificador,  de empresario,  de inversionista, es regulador, benefactor, banquero y fundamentalmente es promotor.  Interviene en la economía con su política fiscal, dirige  la economía  para  modificar  la conducta  de  los agentes  económicos y fundamentalmente  contribuye a redistribuir  el ingreso  para  eliminar la pobreza  y generar  las oportunidades. Hay una  función  del Estado para  la promoción del desarrollo económico”, ha explicado Durán.

La autoridad señaló que  el objetivo  es “garantizar el crecimiento  y la sostenibilidad  macro económica”  y que para  eso se aprovechan  los recursos naturales  con el fin de generar  los excedentes para la redistribución de recursos. Esto permite garantizar la ejecución de políticas sociales que tienen  que ver con subvención de alimentos,  servicios básicos y pago  de bonos de programas de interés social”. Se pone énfasis en el fortalecimiento del aparato productivo  y la  consolidación  de  la  industrialización, conforme  al programa de gobierno  y la Agenda  Patriótica  del Bicentenario.

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