Viernes , 20 octubre 2017
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Inversiones pasadas y futuras según la CEPAL

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) presentó recientemente un informe acerca de la inversión extranjera directa en América Latina y el Caribe durante el transcurso del 2008. La cifra no es nada despreciable. Aproximadamente 128.301 millones de dólares se registraron en inversiones pese a las dificultades económicas, constituyendo un récord histórico para la región, superando por un 13% el récord alcanzado en 2007 y, considerando especialmente, que la debacle financiera contrajo las corrientes de Inversión Extranjera Directa a nivel mundial un 15%. Es válido aclarar que el informe se refiere a todos los países pertenecientes a América del Sur, América Central y el Caribe, y que en cada uno de ellos el flujo de dinero invertido ha sido muy diferente (ver cuadro I). También es necesario subrayar que, gran parte de las inversiones ejecutadas en el 2008, obedecieron a las tendencias de mercado previas al inicio de la crisis, por lo que se prevé una reducción de entre el 35% y 45% de los flujos de capital en el transcurso del 2009.

La incidencia de la incertidumbre financiera durante 2008 afectó de tres maneras a la inversión directa en el mundo: deteriorando las perspectivas de crecimiento económico, limitando el acceso a recursos financieros internos (menores ganancias corporativas) y externos (menor disponibilidad y mayor costo del crédito), y acentuando la incertidumbre y, por ende, las perspectivas de riesgo. Como consecuencia, la Inversión Extranjera Directa (IED) en los países desarrollados cayó un 25% en relación al año 2007. Brasil, Chile y Colombia, fueron los principales receptores de inversión de América del Sur, el aumento del la IED se vio motivado por los altos precios de los productos básicos que impulsaron la inversión en recursos naturales1 (hidrocarburos y minería metálica), además del crecimiento de la economía subregional. Brasil tuvo un desempeño destacado gracias a la minería, la manufactura derivada de ésta y el acero. En contrapartida, a México le fue muy mal debido a su estrecha vinculación con la economía de los Estados Unidos.

El crecimiento económico del Brasil (5,1%) y los indicadores favorables de demanda (tasa de desempleo, confianza de los consumidores y ventas en el mercado minorista) prevalecientes hasta el tercer trimestre del año 2008, impulsaron el aumento de la IED en busca de mercados, sobre todo en el sector automotor, de electrónica, de servicios públicos (telecomunicaciones, energía eléctrica, distribución y saneamiento de agua, entre otros) y de comercio minorista. Sin embargo, el ritmo de aumento fue menor que el de la IED en busca de recursos naturales. Otros factores que explican la resistencia de la IED en el Brasil ante la crisis, al menos hasta fines de 2008, son: el gran tamaño del mercado interno, la menor dependencia de las exportaciones, en comparación con otras economías emergentes, y la menor exposición del sistema bancario a la crisis financiera.

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La IED en busca de recursos naturales continuó desplegándose con fuerza en la región, gracias al alto precio de los productos básicos y la naturaleza de los proyectos mineros, metalúrgicos y de hidrocarburos, que requieren años de maduración, por lo que las inversiones no toman en cuenta todos los efectos coyunturales y se focalizan en el largo plazo. Sin embargo, en la medida en que la crisis internacional se ha ido expandiendo y profundizando, las empresas del sector han adoptado medidas para enfrentar las turbulencias. En general, estas medidas han derivado en paros de producción, recortes de personal, alianzas estratégicas para obtener financiamiento y revisión de planes de inversión, entre otras cosas. Las empresas del sector han pasado de un período de franca expansión a otro de revisión y ajuste cauteloso de planes y estrategias de inversión.

El aumento de la IED destinada a la explotación de los recursos naturales en los últimos años en la región, ha generado ventajas y desventajas. Por un lado, la presencia de empresas trasnacionales contribuye al aumento de las exportaciones, a la generación de empleo en áreas urbanas y rurales e ingresos fiscales. Sin embargo, las empresas trasnacionales de este sector siguen operando en forma de enclave, sin estar ligadas a la economía nacional, con bajos niveles de procesamiento local (menor valor agregado) y con altos riesgos de contaminación o deterioro ambiental.

Perspectivas a futuro

Una sólida reacción a la crisis económica actual debe incluir, entre otras cosas, la construcción y el fortalecimiento de la capacidad productiva de las economías nacionales, de forma que estas puedan maximizar los beneficios no solo de la IED, sino también de su propia inversión en el exterior. Esto puede formar parte de un método más amplio e ingenioso para proveer una respuesta contracíclica en los períodos de desaceleración económica.

De acuerdo con la CEPAL, la incertidumbre respecto de la duración y la profundidad de la crisis hace difícil prever los montos de IED. Si bien se espera una caída para 2009, aun así los ingresos estarían por arriba de los promedios que recibió la región en el período 2001-2006.

Los flujos retrocederán a niveles de 70.000 a 83.000 millones de dólares en 2009, desde los históricos 128.300 millones de dólares registrados el año pasado.

1 Categoría que incluye actividades primarias, metalurgia, producción de derivados del petróleo, producción de minerales no metálicos y el sector de papel y celulosa.

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