Lunes , 11 diciembre 2017
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El péndulo económico

Con la actual crisis, el pensamiento de Keynes ha vuelto a cabalgar en los paquetes de estímulo fiscal para reactivar la caída del consumo y la inversión. Sin la intervención se ahondarían la recesión y el desempleo.

John Maynard Keynes

La historia del pensamiento económico se caracteriza por un comportamiento pendular y, con más o menos matices, oscila periódicamente entre un acendrado liberalismo y una marcada intervención estatal en lo que podríamos describir como un efecto acción-reacción. Cuando la onda liberal llega a su máximo punto de expresión y aparecen las fallas del mercado, el péndulo se desplaza hacia el otro extremo hasta que se toma conciencia de las limitaciones del Estado y se inicia nuevamente el ciclo.

Ocurrió en la primera parte del siglo XX cuando el dogmatismo liberal estimuló el surgimiento del pensamiento de Keynes. La historia vuelve a repetirse a comienzos del siglo XXI cuando el reinado absoluto del mercado -entre mediados de los ochenta y noventa- dio paso a corrientes que abogan por la intervención estatal y una mayor regulación. La crisis aceleró el galope del neokeynesianismo. A pesar de duras lecciones como la recesión y el desempleo masivo, la economía mundial parece no aprender de sus propios errores y periódicamente se repite a sí misma.

Coincidentemente, ambos momentos históricos estuvieron marcados por crisis mundiales: la Gran Depresión de los años 20 y la actual crisis financiera internacional. En ambas surgió el debate sobre el mercado, sus límites, la regulación, la intervención estatal y las deficiencias del Estado. Nos recuerda al mito de Sísifo que apenas está por llegar a la cima de la colina con la piedra que carga, ésta rueda y tiene que empezar nuevamente a subirla en un ciclo que no termina nunca.

Tres prestigiosos académicos de universidades nacionales nos ayudan a comprender a cabalidad la teoría de Keynes, sus alcances y su pertinencia en la actual coyuntura: Napoleón Pacheco, Catedrático del Departamento de Economía en la UMSA; Grover Barja, Director de Maestrías en Gestión y Política Pública de la Universidad Católica Boliviana y Gustavo Prado, Director del Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad Gabriel René Moreno de Santa Cruz.

Algo de historia

Para comprender a cabalidad a Keynes es necesario acercarse al contexto histórico donde surgió su pensamiento. En 1920 las principales economías del mundo estaban en crisis, la actividad económica se había contraído y el desempleo era masivo. El fenómeno se inició en Europa y luego adquiriría mayor intensidad en Estados Unidos. El período inmediatamente precedente estuvo dominando por el pensamiento clásico que priorizaba el componente del mercado.

Los gobiernos europeos respondieron con masivos planes de obras públicas. El plan alemán fue uno de los más exitosos, pues virtualmente “cuadriculó” el país con caminos y vías férreas. Empero, el enfoque tradicional imperante en la época era que los presupuestos debían mantenerse equilibrados para no dar lugar al déficit, lo que representaba una camisa de fuerza. Bajo esta premisa, el presidente estadounidense Roosevelt, lanzó su programa de recuperación denominado “New Deal” que comprendía gastos en obras públicas, ayuda a los desempleados y la creación de organizaciones de regulación del mercado.

Tras la caída de la Bolsa (1929) y el peor momento de la Depresión (1931), el programa de Roosevelt logró remontar la crisis, logrando que la economía volviera a crecer. Sin embargo, USA volvió a caer en recesión porque el mandatario estimaba que se estaba saliendo del control presupuestario ya que sus gastos superaban sus ingresos. Por esto decidió aumentar impuestos y controlar el gasto, lo que ahondó la recesión. Posteriormente, Roosevelt liberó el gasto público sin preocuparse del déficit, casi como en una economía en guerra. Esto ayudó a la recuperación económica de los Estados Unidos. El espaldarazo final lo daría el segundo conflicto bélico mundial.

Keynes publica su obra central recién en 1936, cuando lo peor de la crisis había pasado. No inspiró él los planes anticrisis, su contribución fue haberle dado un sustento teórico a las políticas que casi todos los gobiernos de las principales economías del mundo habían estado aplicando. Era evidente su influencia en las decisiones del momento. Encabezó la delegación británica en la Conferencia de Bretton Woods de la que surgieron el BM y el FMI. Las ideas de Keynes fueron resistidas en su momento porque rompían con la tradición del pensamiento económico de la época y se las percibía como radicales.

Fue después de la II Guerra Mundial cuando su doctrina alcanzó relevancia, pues la práctica mostró que sus ideas estaban en el camino correcto. Las políticas de inspiración keynesiana sirvieron de sustento a la reconstrucción de Europa tras el conflicto bélico mundial y a la gestión de la economía mundial casi de manera generalizada hasta la década de los setenta. El pensamiento keynesiano es consistente con lo que ocurre en las economías desarrolladas y no puede aplicarse automáticamente a otras realidades económicas como la boliviana, dice Barja.

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