Martes , 20 febrero 2018
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La oposición al MAS

La oposición al MAS se concentra en el nacionalismo revolucionario de 1952 y sus variantes ejercitadas en 54 años de dominio político, social, cultural y se fortalece con la corrupción tan típica de muchos que ejercen el poder.

Nacionalismo revolucionario con fuerte ascendencia nazista en sus principios, marcadamente peronista. Mientras su ala izquierda, se apoyó en los mineros favorecidos con el “Acta de Independencia Económica” que dio lugar a COMIBOL, uno de los feudos estatales que hizo surgir a prósperos empresarios privados. Esta izquierda boliviana influenciada, entre otros, por Liber Forti desde Tupiza, Carlos Montenegro, socialista cambiado con su “Nacionalismo y Coloniaje”, Luis Iturralde Chinel del grupo Beta Gama y el troskysmo boliviano, cuyo actuar daba argumentos a los gobiernos pasados para que sus Ministros del Interior y allegados se enriquezcan con los gastos reservados. Proceso en el que no faltaron los absorbidos por las delicias del poder, por ejemplo, Lechín, quien terminó respaldando el Código de Davenport, de embajador en Roma, actor principal en el golpe militar de Barrientos junto al nacionalista de izquierda Hernán Siles Zuazo, planteando un infantilismo de izquierda en la Asamblea Popular y finalmente, no ejecutado durante García Meza por ser compañero de juegos de naipes de la madre de Arce Gómez (tijchear).

Ese nacionalismo revolucionario terminó carcomido por la corrupción en su seno, ver la “Radiografía del Jefe” de Walter Guevara Arze, luego en el accionar de los militares inicialmente pobres como Barrientos, Ovando y Banzer, nacidos en la Célula Militar del MNR, quienes dejaron patrimonios importantes a sus descendientes, y en la izquierda revolucionaria que dio fin a su proyección política al entroncarse con abril de 1952 y pariendo al monstruo del movimirismo, autor de la desdolarización que engordó a varios de sus miembros, matando la posibilidad de un socialismo democrático en Bolivia. Nacionalismo Revolucionario al que también terminó sumiso la Falange Socialista Boliviana, lo que llevó a uno de sus miembros a fundar el MAS, personería política que por otra vía llegó al poder. Esa Falange que fue nido del movimiento cívico cruceño, al presente unido a los sucesores políticos de los Sandoval Morón, cómplices en las matanzas de Terebinto y demás fechorías en Santa Cruz. Movimiento cívico que atrajo a seguidores con un discurso regional, débil ante el discurso nacional de Evo Morales.

Sin embargo, el movimiento cívico caló fuerte con su propuesta de autonomías, precisamente, porque el proceso que condujo al MAS al poder, se desarrolló en un nuevo contexto democrático participativo, en reemplazo de la democracia representativa. Ahora al MAS le corresponde evitar que la corrupción de algunos de sus directos no lo entierre. Paralelamente a mantener plena conciencia de que su fuerza únicamente es viable, mientras no imponga un gobierno que impida el debate democrático.

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