Viernes , 20 octubre 2017
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Fondo de estabilización como alternativa

Si en los hechos se evidencia una coyuntura macroeconómica favorable en el país, verificable por el incremento sostenido de las reservas internacionales, balanza comercial positiva, superávit público, disminución de la deuda externa, mejora de calificación del riesgo país, entre otros, el tema del incremento en la inflación está generando más de un dolor de cabeza al gobierno, ya que además de ser un tema muy sensible en Bolivia (sobre todo por nuestro historial de alta inflación e hiperinflación en la década de los 80), éste problema está afectando de manera preocupante el poder adquisitivo de las familias de bajos ingresos.

Para contener las presiones inflacionarias, el gobierno a través del Banco Central de Bolivia está aplicando instrumentos monetarios tradicionales como las del incremento en el volumen de operaciones de mercado abierto para disminuir la liquidez del sistema financiero, incremento en la tasa de encaje legal y la política de aceleración en el ritmo de apreciación del boliviano.

Sin embargo, como ya se había anticipado anteriormente, la utilización de estos instrumentos tradicionales no tienen ni tendrán los efectos esperados, principalmente porque el ámbito de acción del Banco Central de Bolivia es muy limitado en un contexto de alta dolarización, porque dichas presiones inflacionarias principalmente tienen su origen en el sector real de la economía por el exceso de demanda en algunos sectores económicos como el agropecuario, y porque además existe un fuerte componente de expectativas en los agentes económicos que el gobierno no lo está controlando adecuadamente, sobre todo cuando a las autoridades del área económica del gobierno les toca hacer declaraciones sobre el tema.

En particular, la política de aceleración del ritmo de apreciación del boliviano tiene un costo de oportunidad muy alto, debido a que las pérdidas del sector exportador y financiero, no compensará el efecto positivo generado en la disminución de precios, debido a que los bienes que están sufriendo un incremento en sus precios no son importados o no tienen un alto componente de insumos importados (como es el caso específico de varios productos agrícolas y la carne), y debido a que el efecto de reducción de los precios a causa de una apreciación cambiaria (efecto conocido como pass-trough o efecto traspaso), recién tendrá efectos el próximo año, debido al rezago que implica este mecanismo de transmisión monetaria en Bolivia, según los propios estudios realizados por funcionarios del Ente Emisor.

Ante estas limitaciones, qué instrumentos o mecanismos puede utilizar el gobierno, para que de manera creíble y eficaz se pueda frenar las presiones inflacionarias en el corto plazo?

De todas las propuestas que han surgido en este debate, particularmente estimo que la creación de un Fondo de Estabilización constituido a partir de una fracción de las Reservas Internacionales Netas (RIN) y/o a partir de incrementos extraordinarios en la renta petrolera obtenida con el nuevo tratamiento impositivo a los hidrocarburos, podría coadyuvar de manera más eficaz a disminuir dichas presiones inflacionarias.

Esta es una propuesta creativa en el sentido de que ataca un problema por dos lados: desde el punto de vista monetario, porque al destinar parte de los dólares que ingresan al país a un Fideicomiso y no en la cuenta de Reservas Internacionales en el Banco Central de Bolivia, se disminuye la generación de circulante por su efecto contractivo a través de la emisión monetaria. Y desde el punto de vista real, porque se pueden canalizar estos recursos excedentarios de sectores económicos en bonanza hacia sectores que demandan inversión para incrementar su capacidad instalada, como por ejemplo el caso del sector agropecuario, industrial e incluso minero, que no pueden incrementar sus volúmenes de producción por falta de recursos financieros.

Por otro lado, este mecanismo puede tener carácter anticíclico, es decir, que los recursos financieros acumulados en el Fondo de Estabilización en época de expansión económica, pueden ser utilizados en época de “vacas flacas”.

Según los datos oficiales, las Reservas Internacionales Netas (RIN) han tenido un crecimiento sostenido hasta superar en el primer semestre de la gestión 2007 los $US. 4,100 millones, y la renta petrolera se ha multiplicado de $US 300 millones a más de $US 1,600 millones en relación al periodo previo a la denominada nacionalización, tendencia que podría mantenerse hasta el próximo año.

Asimismo, se tiene como argumento adicional que la relación Beneficio/Costo de mantener RIN elevadas es muy bajo, debido a que el rendimiento de las mismas no compensa siquiera los costos derivados de la utilización de éstas en el pago de intereses de la deuda pública. Además se debe tomar en cuenta, que no todas las reservas son invertidas (sólo una fracción), y existen además otros costos derivados del seguro y comisiones a intermediarios con los que opera el BCB. Por tanto, el beneficio de mantener las reservas líquidas (en efectivo o en inversiones de bajo riesgo y de corto plazo) que mejoran el riesgo país, probablemente tampoco compensa la pérdida de producto.

Tomando en cuenta los aspectos anteriormente mencionados, la creación de un Fondo de Estabilización para financiación de ciertos sectores productivos y como mecanismo anticíclico, se presenta como una alternativa viable para disminuir las presiones inflacionarias en el corto plazo y como mecanismo de redistribución de ingresos. No obstante, su aplicación requiere de acciones inmediatas por parte del gobierno sobre todo en el ámbito legal, por la temporalidad de esta coyuntura.

Rodrigo Gutiérrez Arce es economista y catedrático

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