Martes , 20 febrero 2018
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Bolivia no es pais Industrial

Mensaje a masoquistas: Bolivia no es país industrial. Existen raras excepciones basadas en alguna ventaja comparativa. Por ejemplo, Stege, nacida para proveer a los combatientes en la Guerra del Chaco, mantiene su lideranza, porque sus anteriores dueños trabajaron bien y los actuales aún mejor. Fueron y son verdaderos empresarios privados. De modo general, muchas empresas públicas o privadas no sobrevivieron, ni siquiera con dinero del Estado. Algunas aún existen, porque el Estado se hizo cargo de sus pasivos o de créditos que recibieron de éste y no pudieron pagar. Por lo que las autoridades bolivianas deberían cambiar su visión de país, invirtiendo las disponibilidades actuales en el extranjero y en empresas probadas como rentables, por más riesgos que existan, los que seguramente costarán mucho menos, en relación a lo que incidieron en el erario nacional, las empresas que el Estado patrocinó o los privados las sostuvieron con continuos créditos públicos.

La alternativa es crear un fondo de inversiones que corresponda con empresas inversoras del extranjero y reconocidas entre las mejores, caso de www.blackstone.com Porque ahora, invertir en microproducción es perder lo que en este momento de coyuntura internacional favorable se obtuvo. Plantear grandes polos de desarrollo sobre la base de una industria de hidrocarburos y minerales, llevará por lo menos seis años para ponerla en marcha y con toda las dificultades propias a sus necesidades de renovación tecnológica o depreciación acelerada para mantenerlas competitivas, salvo que de su inicio estén insertas en el contexto internacional. Es más fácil que el Estado invierta en obras de infraestructura camineras, de electricidad y de comunicación con respuestas al cabo de dos años.

Son demasiadas experiencias pasadas como el Plan Bohan de 1942, apropiado por el MNR con su desarrollismo y sustitución de importaciones, el cual terminó en una producción agropecuaria e industrial en el Oriente que hasta ahora no es competitiva y sobrevivió gracias al Estado. Necesitando de un Plan Eder que finiquitó con la inflación de 900% de Paz Estenssoro, al cambio de 12 pesos por dólar hasta 1972, periodo en que si los Estados Unidos no ayudaban, el Estado boliviano moría. Luego el Barrientismo que generó un boom en la construcción, nada más que suprimiendo la ley del inquilinato de 1960 y favoreciendo la explotación mera y simple del petróleo con la Gulf y de la minería con el Plan triangular apoyado por el BID y el gobierno alemán, sin resultados. Ni siquiera la Fundición de Vinto trascendió en un proyecto autosostenible y menos Karachipampa, negociado como tantos otros para crear la ilusión de una Bolivia productiva. Tampoco funcionó el Plan Andino de Metal Mecánica de la época de Banzer, la que endeudó al país con un ilusorio crecimiento empresarial posible con subvenciones y créditos estatales de todo orden. Ni que hablar de YPFB ¿Por qué insistimos?

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