GEM Mujer: Mujeres y emprendimiento en Bolivia

abril 17, 2012 | Categoría: Opinión | Ver el índice completo de la Edición Nro 904

La competencia en el mercado donde se  desenvuelven la mayoría de las emprendedoras, se caracteriza por el predominio de las decisiones de productores y consumidores en base a precios y costos, sin distinguir si el oferente es hombre o mujer.

Grover Barja

Una reciente encuesta y reporte producido por MpD-EpC, de la Universidad Católica Boliviana de La Paz, titulado “Mujeres y Emprendimiento en Bolivia, 2011: Áreas urbana y periurbana,” revela la gran cantidad de mujeres bolivianas que se dedica a actividades emprendedoras en las ciudades capitales de departamento del país, especialmente en el eje central, la mayor parte por necesidad (subsistencia) antes que por oportunidad (independencia y mejora de ingresos). La encuesta y reporte son parte del Global Entrepreneurship Monitor, pero esta vez enfocada únicamente a mujeres (GEM Mujer). Para el caso boliviano el reporte revela que 37,1% de una muestra representativa de 2.500 mujeres adultas, elegidas al azar en las áreas urbanas y periurbanas de todo el país, se encuentra ejecutando algún emprendimiento (27% en etapa inicial y poco más de 10% con negocio establecido mayor a 3,5 años). De las cuales 79% se encuentra en actividades de servicio al consumidor (mayormente comercio al por menor) y poco más de 17% en actividades de transformación productiva (manufacturas básicas). De las emprendedoras en etapa inicial, aproximadamente 55% tiene alguna expectativa de crecimiento en términos de la necesidad de emplear a una o más personas en los próximos cinco años. Tal vez su capacidad de generar empleo es baja, pero su verdadera contribución a la economía está en que pueden generar algún empleo a otros, además de auto emplearse y contribuir a la sostenibilidad de sus hogares.

Por otra parte, además de las restricciones ya conocidas de los emprendedores bolivianos en cuanto a educación y necesidad de capacitación, capital inicial y acceso al crédito, y actividad económica al que puede acceder, se suma para ellas la necesidad de equilibrar las necesidades de su emprendimiento con sus responsabilidades de género en el hogar (cuidado de los niños y quehaceres del hogar). El reporte revela que 43% de las emprendedoras en etapa inicial y 47% de las con negocio establecido consideran que las responsabilidades del hogar afectan mucho al funcionamiento del negocio y sus posibilidades de crecimiento. Por ello, como una de sus conclusiones el reporte reclama políticas públicas focalizadas hacia las mujeres emprendedoras. Como responder a esa demanda?

La competencia en el mercado donde se desenvuelven la mayoría de las emprendedoras, se caracteriza por el predominio de las decisiones de productores y consumidores en base a precios y costos, sin distinguir si el oferente es hombre o mujer, es decir, el mercado competitivo no otorgará un tratamiento preferencial a las mujeres. Esto quiere decir que cualquier tratamiento preferencial tendría que ocurrir en el proceso productivo mismo (asistencia técnica) o en el ambiente para los negocios (acceso a crédito) o en la igualación de oportunidades (educación). En cada uno de estos ámbitos mi pregunta es: Quien podría hacerlo mejor, el sector público, el privado, las ONGs?

Probablemente la educación es la variable clave como principal determinante de la capacidad de emprender y la capacidad de aprender a mejorar el emprendimiento, además de ser determinante del tipo y características del emprendimiento elegido. El reporte revela que en promedio entre 40%-60% de las emprendedoras, que en su mayoría se encuentran en un rango de 25 a 44 años de edad, no han completado primaria o secundaria. Conocer porqué ocurre esta insuficiencia de educación y corregirla (tanto en años como en brecha de género), es una tarea que cae en el ámbito de acción de la gestión públi- ca. La política pública en educación está definida y el Estado boliviano invierte mucho en educación pública (aunque sin duda queda mucho por mejorar en cuanto a su calidad), además que se hace seguimiento a varios indicadores relacionados con acceso, años de  educación y brechas de género. De hecho el reporte GEM Mujer revela que las mujeres que inician negocios en la actualidad tienden a tener más educación que las que iniciaron negocios en el pasado. A pesar de ello, sin duda es muy importante que el esfuerzo público en esta tarea deba redoblarse porque, también como el mismo reporte revela, cuanto más educada una mujer, el emprendimiento que realiza tien de a ser por oportunidad.

Respecto al acceso al crédito, este es un ámbito de acción para el actual sistema financiero privado (bancos comerciales, microfinancieras, mutuales y cooperativas). En este ya ha ocurrido importante y exitoso avance en cuanto al desarrollo del microcrédito desde hace años, el cual continúa en expansión. El último Informe de Estabilidad Financiera de enero de 2012 del BCB presenta estadísticas que revelan que la inclusión financiera (acceso a productos y servicios financieros) ha estado mejorando de manera continua. El propio reporte revela que 52% de las emprendedoras en etapa inicial y 42% de las con negocio establecido, han recurrido al sistema financiero para el inicio o expansión de su negocio (mayormente banca comercial). A pesar de estos avances, queda aún la necesidad de redoblar esfuerzos para seguir mejorando el acceso y la profundización financiera. El reporte también revela que 35% de las emprendedoras iniciales y 37% de las establecidas manifiestan que las condiciones de acceso no son adecuadas a sus posibilidades y/o necesidades. La mayoría de ellas soluciona su problema recurriendo al capital familiar, especialmente cuando se trata de su capital inicial. La pregunta aquí es que si existe un justificativo (falla de mercado) de política pública para que el gobierno central o los gobiernos subnacionales se involucren en actividades de microcrédito o por lo menos amplíen su regulación? En mi opinión creo que no. En todo caso es más probable que cualquier futura innovación que profundice el acceso al microcrédito en general (y el de las mujeres en particular), provenga del propio sistema financiero en competencia, además de ser más eficiente y sobretodo estable. Respecto a capacitación y asistencia técnica en temas de emprendimiento (tecnologías, procesos, mercados, recursos humanos especializados, financiamiento, organización y gerencia), en mi opinión éste es un ámbito deacción para el sector privado y sus programas de responsabilidad social empresarial, al igual que para las ONGs. En mi opinión la capacitación y asistencia técnica son el principal y verdadero cuello de botella para las y los emprendedores en la actualidad. El propio reporte GEM Mujer revela que apenas 3.8% de las emprendedoras iniciales y 1.6% de las establecidas se dedican al negocio de servicios a empresas. Aquí cabe preguntar por qué no ha surgido una masiva oferta privada dada la magnitud de la demanda? Debido a que no es rentable? Más información en la página web.

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