Elementos y desafíos de la economía plural

febrero 16, 2009 | Categoría: Opinión | Ver el índice completo de la Edición Nro 762

Por Luis Pardo Barrientos*

La crisis del capitalismo tanto por agotamiento de la tasa de ganancia como por deslegitimación de sus instituciones, ha puesto en cuestionamiento los paradigmas de un desarrollo económico unidireccional, homogéneo y trans-regional. Al contrario, la emergencia de visiones mixtas, eclécticas, neo keynesianas y multiculturales, junto a los atisbos de un orden político internacional multipolar, configuran el escenario teórico y real para la estructuración de modelos de desarrollo post-capitalistas.

En este artículo abordaremos la rica complejidad de la realidad económica boliviana, a partir de las definiciones aprobadas en la nueva Constitución Política del Estado para entender, desde esa visión, su potencialidad y sus desafíos económicos.

Economía plural

Hasta antes de la aprobación de la nueva Constitución Política del Estado, no se definía el modelo económico boliviano sino de facto, es decir, por la directa confrontación de los bolivianos con los ajustes, las reformas, las depreciaciones, el desempleo, las subidas de impuestos. Medidas que en realidad no buscaban definir un modelo sino aproximar nuestra economía heterogénea y compleja hacia los sueños de la modernidad industrial occidental ajena a las realidades nacionales.

Los esfuerzos deliberativos de la Asamblea Constituyente traducidos en la Constitución Política del Estado, definen el modelo económico boliviano (Artículo: 306) como plural y orientado a mejorar la calidad de vida y el vivir bien de todas las bolivianas y los bolivianos. Y, profundiza aún más y al describir que la economía plural está constituida por las formas de organización económica comunitaria, estatal, privada y social cooperativa. Tal como el gráfico siguiente muestra, la economía boliviana se define como un sistema conformado por cuatro sub – sistemas que interactúan y conviven en un mismo territorio.

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Describir así la realidad económica boliviana permite recoger distintas lógicas de conducta en el mercado y, por tanto, aspirar a construir políticas económicas diferenciadas según subsistemas.

Lo plural en esta concepción es posible, como realidad y como futuro, porque las formas económicas contenidas en el sistema (cuadrado grande) no conviven bajo esquemas puros sino mixtos, o sea, mezclados: Estatal- Privado, Comunitario – Cooperativo, Privado – Comunitario. Las posibilidades de combinación están representadas por las flechas de doble dirección que unen los subsistemas entre sí (cuadrados chicos).

El adjetivo plural recoge entonces la complejidad de un sistema económico cuya dinámica exige no sólo la existencia pacífica de varios subsistemas sino el intercambio entre éstos. Así, la informalidad entendida como un estilo de actuación en los mercados es transversal a los subsistemas y crea un entorno que posibilita la complementariedad de capacidades antes que la ciega competencia. Esto no nos lleva a reivindicar la informalidad como práctica positiva, sino más bien a entenderla como el entorno social que a la vez de hacer más complejas nuestras relaciones con el Estado, permite subcontrataciones de capacidades escondidas que complementan capacidades productivas visibles.

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Una connotación adicional de lo plural es su dimensión espacial: las prácticas comunitarias no son exclusivas del campo sino que determinan formas organizativas de microempresarios urbanos, sobretodo en las fases de comercialización de sus productos. Y, por el otro lado, la administración de tempos y movimientos con pretensión de eficiencia y rentabilidad no es patrimonio de la empresa privada: el Estado en su rol protagónico se comporta (o pretende comportarse) con estándares de calidad internacional, lo mismo que las empresas agrícolas modernas o las explotaciones mineras de frontera.

Pero analizar la mezcla en la que estos cuatro subsistemas se interrelacionan, no es suficiente para explicar su dinámica como modelo económico. Para ello, hace falta entender las motivaciones racionales de los sujetos económicos que están detrás de estos subsistemas. Es decir, la convivencia es posible no solamente por la existencia de un entorno complejo (lo plural) que ha permitido la reproducción del capital en los cuatro subsistemas sino porque cada uno de ellos actúa racionalmente en los diferentes mercados sobre la base de determinados elementos que son comunes a todos ellos aunque tienen distinta naturaleza.

Un subsistema económico es una parte de un todo mayor que está conformado por elementos irreducibles que se influyen entre sí de acuerdo a patrones culturales y leyes económicas.

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Cada subsistema económico para existir debe constituir un capital con fines de reproducción, para que dicho proceso suceda, los actores del subsistema se organizan y definen las reglas de cómo van a distribuir sus excedentes. En la medida en que uno o varios de estos elementos sean distintos, tenemos distintas formas económicas, como habla la Constitución, o subsistemas económicos, como hemos ido argumentando en este artículo.

Si los cuatro elementos de cada subsistema se combinan adecuadamente, la iteración en el tiempo implicará la reproducción del capital y la pervivencia de lógicas organizacionales funcionales a ese propósito (gráficamente eso equivaldría a aumentar el volumen o tamaño de los cuadrados)

Economía estatal

El rol del estado en este modelo (en principio descriptivo), es doble: actúa como agente económico en sectores estratégicos (hidrocarburos, telecomunicaciones, alimentos, agua, transporte) y, a la vez, establece reglas e incentivos para que los otros subsistemas y las propias empresas estatales se desarrollen o inhiban.

La caracterización de las empresas estatales según las dimensiones comunes, es la siguiente:

- El Estado constituye el capital inicial (sobre la base de sus recursos, maquinaria, conocimientos)

- Se organiza con estándares de empresa moderna

- El capital inicial se reproduce para sostener la empresa o reinvertir los excedentes en otros sectores

- El uso de los excedentes se define en el marco de la política nacional

Economía privada

Conformada con la finalidad de reproducir el capital de la manera más eficiente, la empresa privada que participa en todos los sectores de la economía, desde la agricultura hasta los servicios, pasando por todos los rubros de la industria, tiene un rol amplio en el nuevo modelo de economía plural.

La caracterización de las empresas privadas según las dimensiones comunes, es la siguiente:

- Un grupo aporta el capital social

- La organización responde a criterios de eficiencia

- El objetivo de la reproducción es lograr la máxima ganancia para los accionistas

- Los excedentes se reinvierten o distribuyen en proporción a los aportes y por decisión de los accionistas

Economía comunitaria

Las economías comunitarias se conforman sobre la base de la solidaridad y reciprocidad. Si bien pueden ser descritas como formas pre – capitalistas, su solidez se sustenta en las redes socioeconómicas y su estilo de gestión se ha trasladado desde los ámbitos rurales hasta los ámbitos urbanos (artesanos, microempresarios manufactureros, comerciantes minoristas), perviviendo en ambos espacios aunque con distinto énfasis a cada uno de los elementos del subsistema.

La caracterización de las empresas comunitarias según las dimensiones comunes, es la siguiente:

- El capital es de la comunidad o aportado por la mayoría de los miembros de la comunidad

- La organización es rotativa, responde a patrones territoriales y a una cohesión social para enfrentar la globalización

- La reproducción busca asegurar la pervivencia de la familia, de su cultura y de la comunidad

- Los excedentes son comercializados y distribuidos mediante redes socioeconómicas que preservan las tradiciones de manejo territorial y que constituyen los mecanismos de enfrentamiento a la competencia

Economía social cooperativa

Las formas cooperativas están también presentes en el área rural y en área urbana. Las cooperativas mineras, las cooperativas agrícolas, las cooperativas de ahorro y crédito, sólo por mencionar las más importantes en el área rural y las cooperativas de vivienda, de servicios, de comunicaciones, en el área urbana. La base diferencial de esta forma económica es la igualdad de los socios.

La caracterización de las empresas cooperativas según las dimensiones comunes, es la siguiente:

- El capital es aportado igualitariamente por los socios

- La cooperativa se organiza bajo un Directorio

- La reproducción beneficia a todos

- Los excedentes capitalizan la cooperativa

Resumen y crítica

El sistema económico boliviano así descrito puede ser concebido como un conjunto potencia que es el conjunto de todos los subconjuntos de un conjunto dado.

Como hablamos de conjuntos, el orden es irrelevante y tampoco existe la repetición. La teoría de conjuntos dice que todos los elementos de un conjunto son distintos.

Esta afirmación se basa en dos principios de Leibniz, el primero, denominado identidad de los indiscernibles, plantea que si no se puede distinguir ninguna propiedad en relación a la cual dos variables son diferentes, entonces son idénticas y el segundo conocido como razón suficiente, propone que nada existe sin razón, dos cosas iguales no tienen por qué existir (es un concepto de economía del ser).

En general, el conjunto potencia de un conjunto de n elementos es 2 elevado a la n. Eso da 16 posibles combinaciones o intersecciones.

Las intersecciones de estos conjuntos, como adelantamos líneas arriba, suceden en espacios formales e informales, aunque por supuesto, analizando nuevamente el sistema y los subsistemas en posición estática, se reconocen determinadas especialidades. El esquema que sigue muestra las actividades más relevantes en cada uno de los subsistemas.

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Algo que refuerza la imagen de una dinámica compleja en nuestro sistema económico, es la presencia de redes que atraviesan los subsistemas, los conectan y permiten realizar transacciones de todo tipo, entre ellas relacionar demandantes con el mundo laboral, financiero, académico.

Por otro lado, el modelo descrito, a pesar que permite comprender mejor la economía nacional que un modelo “puro” de economía clásica, esconde o no dice nada sobre la pérdida de ciertas cualidades que diferencian cada subsistema. En el modelo comunitario es común la conducta individualista y las cooperativas mineras no mantienen la equidad, ni en el trabajo ni en la distribución de excedentes, pues fungen como empresas con jerarquías de patrones, capataces y obreros.

Queda también claro que el modelo hace más sentido con nuestra realidad pero que, a la vez, requiere una “vuelta de tuerca adicional” para responder cuestionamientos que la propia realidad nos plantea y que este artículo deja pendientes: pobreza, desempleo, corrupción.

Las políticas económicas pueden, en el futuro, ser más precisas por su heterogeneidad y más comprensivas de lo diverso y de lo plural, pero el desarrollo socioeconómico de Bolivia pasa necesariamente por resolver estos tres grandes temas en un entorno de descentralización del poder.

*Consultor

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