Coeficiente de Gini

septiembre 7, 2009 | Categoría: Opinión | Ver el índice completo de la Edición Nro 787

Por Beatriz Muriel H. (*)

El último Informe sobre Desarrollo Humano (2007-2008), publicado por el Programa de la Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), muestra que Bolivia presenta el índice de desigualdad de ingresos más alto de América Latina, medido por el coeficiente de Gini : 60%, como se aprecia en el cuadro.

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Fuente: Informe sobre Desarrollo Humano 2007-2008, PNUD.

Es sorprendentemente el alto nivel del coeficiente estimado para Bolivia, si se considera que la desigualdad medida por disparidades en el gasto en consumo -utilizando el mismo indicador-, es mucho menor: 44% .

En este escenario surgen dos preguntas fundamentales. La primera: ¿Por qué se presenta una brecha en la desigualdad medida por ingresos versus gastos? y, la segunda: ¿Qué factores explican la desigualdad? Algunas reflexiones se exponen a continuación.

¿Por qué se presenta una brecha en la desigualdad medida por ingresos versus gastos?

Una observación más detallada, sobre la información utilizada para calcular los coeficientes, muestra que en ambos casos se utilizan las Encuestas de Hogares realizadas por el INE. En este sentido, se aprecian algunos problemas en las estimaciones de ingresos:

• Los ingresos agropecuarios, que absorben la mayor parte de la mano de obra rural, son recolectados en los meses relativos a épocas de lluvias, cuando la actividad agrícola es baja. En este escenario, solamente la encuesta realizada para 2003-2004 es representativa para todo un año y presenta niveles de desigualdad sustancialmente menores. Al respecto un estudio, realizado por Lykke Andersen y Horacio Valencia, muestra que los ingresos por hora de las ramas no-agropecuarias llegan a ser 2 a 3 veces mayores que las no-agropecuarias para 2003-2004, sin embargo, son 5 a 8 veces mayores en las encuestas de los restantes años.

• Algunas encuestas adicionales indagan la veracidad de los datos, principalmente otorgadas por las micro-unidades familiares o unipersonales, usualmente informales por legalidad. Los resultados muestran una alta predisposición a subestimar los ingresos en las declaraciones, posiblemente por problemas de confianza o inclusive de falta de conocimientos de contabilidad básica.

• Los ingresos laborales no consideran de manera adecuada la capacidad de compra derivada de éstos; sin embargo, el gasto en consumo si. Por ejemplo, los precios de los alimentos en la zonas de Sopocachi y Sur de La Paz son ciertamente más altos que en la zona norte de la ciudad, en varios casos duplicando o triplicando (adicionando la disparidad en el pago de impuestos).

¿Qué factores explican la desigualdad?

Los problemas señalados anteriormente muestran que las mediciones de desigualdad de ingresos en Bolivia se encuentran sobreestimadas. Sin embargo, no se necesitan de muchos cálculos para ver que en el país este problema es relevante; basta recorrer las calles de las ciudades, así como de las zonas rurales. En este contexto, varios estudios sugieren algunos factores explicativos de dichas disparidades.

El primer factor, comentado ya en un artículo anterior, se relaciona con las diferencias en la productividad a nivel sectorial, donde algunos empleados perciben salarios más altos, pues trabajan en ramas productivas – con elevados niveles de capital y tecnología – en comparación a otros que se ocupan en sectores altamente competitivos (como comercio y servicios informales), y de baja productividad.

El segundo factor, estrechamente relacionado con el primero, se refiere al problema de segmentación sectorial, donde una buena parte de la población trabajadora no puede acceder a empleos en actividades con mayor productividad básicamente porque no cuentan con niveles de instrucción y/o habilidades suficientes para éstas.

El tercer factor, relacionado con los anteriores, se refiere a las disparidades educacionales. En particular, las mujeres indígenas poseen un nivel de educación de baja calidad y con bajos retornos monetarios (en algunos casos nulos) derivados de sus años de escolaridad. En el otro extremo, se encuentran los hombres no-indígenas con más de 12 años de estudio (y buena calidad relativa) que se benefician de altos retornos monetarios provenientes de sus años de instrucción.

El cuarto factor, se relaciona con los problemas de segregación ocupacional, principalmente en contra de las mujeres trabajadoras que se concentran en actividades “femeninas” de menor remuneración comparativamente a los hombres y que se concilian con sus responsabilidades dentro del hogar.

Finalmente, se apuntan a problemas de discriminación en contra de mujeres e indígenas. La discriminación se refiere a que dos personas con niveles de calificación y experiencia idénticos reciben salarios diferentes, porque el empleador prefiere a una de ellas por su género o etnia, o no está seguro de que verdaderamente tengan las mismas capacidades y actúa en base a preconceptos.

Aunque en muchos casos la literatura apunta a fuertes problemas de discriminación, la información cuantitativa parece no ser adecuadamente tratada (tomando en cuenta algunos estudios previos míos). Primero:¿Por qué sólo 25% de la población ocupada nacional se encuentra en la categoría de empleada u obrera?, por lo que la discriminación realizada por el empleador se debería focalizar básicamente en este segmento de trabajadores. Segundo: ¿ en el caso de las mujeres, por qué no se toma en cuenta los costos laborales de embarazo incurridos por las empresas?. Por último, en relación a la población indígena ¿por qué se desestiman las disparidades en la calidad educacional, así como los problemas de segmentación sectorial que van en desmedro de la población indígena?.

En resumen, las diferencias de ingresos laborales sugieren varias deficiencias en las estimaciones, así como problemas concretos en el mercado laboral que deben ser analizados con mayor cuidado y profundidad a fin de dar las recetas adecuadas hacia una mayor equidad monetaria en la sociedad boliviana.

1 El coeficiente va de 0%, perfecta igualdad en ingresos, aumenta a medida que la desigualdad es mayor hasta llegar a 100%, que refleja una total desigualdad.

2 Según estimaciones realizadas por Lykke Andersen.

(*) Ph.D en economía

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