Canasta familiar e ipc

marzo 18, 2007 | Categoría: Opinión | Ver el índice completo de la Edición Nro 666

Por Francisco Xavier Iturralde (*)

Teniendo en cuenta la escasez de alimentos que se dará en el próximo semestre, debido principalmente a las tremendas inundaciones en el Oriente, nos referimos a la canasta familiar sobre la que se basa el Índice del Precio al Consumidor (IPC).

Una canasta familiar está constituida por bienes y servicios que hacen parte del consumo diario de las personas y el IPC mide sus variaciones de precios, como ser de la vestimenta, transporte, comunicación, salud, vivienda, alimentación, etc. Los componentes son entre 300 a 600 como promedio a escala mundial, varían de país a país, así como en cada extracto social y no toma en cuenta en el caso boliviano, por ejemplo, el autoconsumo y autoprovisión del mundo campesino.

Es igualmente importante destacar, que la subida o bajada de los precios en los diferentes componentes de una canasta familiar, influye en forma diferente a los ricos y pobres. Paralelamente a que en muchos países el IPC no mide la adquisición de vivienda, porque ésta no hace parte de la canasta familiar, ya que es considerada inversión, pero el alquiler de una vivienda sí es parte de todas las canastas familiares en el mundo.

La composición del gasto privado de consumo de los pobres está basada en más del 70% de sus ingresos en comida, la que va disminuyendo a medida de ingresos mayores, hasta equilibrarla con vivienda. Mientras más sube el nivel de expectativas de superación social de los ciudadanos, la buena educación gana un porcentaje importante, incluso en detrimento de vivienda. Los más acaudalados reflejan un importante porcentaje en ahorro y entretenimientos, inexistentes entre los pobres.

Por ejemplo, en Inglaterra son 6060 los componentes de la “family shopping basket”, controlados mensualmente en 146 áreas del país. Están incluidos los costos del ticket del Eurotúnel, el abono al cable y la cerveza caliente. La critican porque no incluye los tickets de lotería, ni tampoco toma en cuenta lo que se vende por internet. En Francia se llama “pannier du consommateur moyen” y comprende el vino. Seguramente que en China, los perros hacen parte de un importante componente de la canasta del consumidor. En Brasil la llamada “cesta básica de consumo popular” tiene al imprescindible “feijao”. En varios países del mundo progresista, existen también canastas familiares por sectores de sus sociedades, por ejemplo, la de la tercera edad o las que toman en cuenta precios al por mayor y menor.

El IPC cambia en función de la variación de los precios de los componentes de la canasta familiar, indicativo de la inflación de precios de los principales componentes de la mencionada canasta. Los precios pueden variar en función de una creciente demanda, especialmente de los sectores populares con más disponibilidad. Las modificaciones pueden darse igualmente por escasez debido a políticas contra la producción y/o desequilibrios climatológicos que inciden en la producción nacional o internacional de bienes básicos en la alimentación nacional o mundial.

Para comparar los precios entre países, The Economist creó en 1986 el “Big Mac Index” que es una “canasta” con un solo producto: el Big Mac de McDonald vendido en más de 120 países, que mide el “purchasing power parity” (PPP), es decir la paridad del poder de compra, o la medición de la capacidad de compra de la gente en diversas partes del mundo basada en la relación entre el precio de una hamburguesa Big Mac y el cambio de la moneda de cada país.

Ver el índice completo de la Edición Nro 666