El valor de Delizia

abril 27, 2008 | Categoría: Negocios | Ver el índice completo de la Edición Nro 720

Por Nueva Economía

Para la compañía siempre prevaleció el principio de invertir o desaparecer con una fuerte dosis de esfuerzo y creatividad ante cualquier coyuntura que le tocó enfrentar

Felipe Vera Loza: un Buen Conductor

Esfuerzo, creatividad y capital humano son los valores que han contribuido a estructurar el éxito de la Compañía de Alimentos “Delizia” en sus 20 años de operación en el mercado boliviano y que permitieron materializar sus objetivos de ser conocida y reconocida en el país como una empresa que ofrece productos de buena calidad y a un precio accesible para los consumidores.

Con mucho esfuerzo y creatividad, “Delizia” le ganó la pulseta del mercado de los helados en Bolivia a las transnacionales Unilever y Nestlé que a partir de 1997 ingresaron con las marcas Bresler y Savory (Chile) en una agresiva campaña de marketing destinada a arrasar con la industria local. “La disyuntiva del momento era invertir o desaparecer y optamos por lo primero, duplicando la inversión que teníamos en el momento” dice Felipe Vera Loza, gerente de la Compañía de Alimentos “Delizia”.

Se innovó productos, se los ofertó a menor precio que los importados (por las ventajas de la fabricación local), se aprovechó los nichos de mercado que las transnacionales no atendían. En un momento crítico, “Delizia” creció. En ningún mes registró pérdidas. Eso sí, tuvo que duplicar esfuerzos, vendiendo más lejos, en nuevos lugares, en nuevas ciudades, desplegando su mayor creatividad para no ser desplazada del mercado.

Las transnacionales abandonaron Bolivia porque las empresas locales no les permitieron alcanzar un volumen suficiente de ventas. Unilever se fue el año 2000 y Nestlé lo hizo el 2007. Al momento de su partida, dejaron un mercado abierto que fue muy bien aprovechado por la industria local de los helados.

Esta “hazaña” -equivalente a la historia de David y Goliat- no deja de sorprender pues en aquellos momentos “Delizia” era apenas una pequeña empresa que había iniciado con la elaboración de helados artesanales y cuyo primer éxito fue la novedosa venta de “bolos” (helados de hielo).

Posteriormente incursionó en la fabricación de yogurt y en la elaboración de refrescos en sachets personales, orientados sobre todo al segmento escolar. Otra combinación de esfuerzo y creatividad que ha estado siempre acompañado con la sabiduría de estar atento y saber escuchar los requerimientos del mercado.

Hoy por hoy tiene una variada oferta que incluye helados, yogurt, leche, néctares y jugos de fruta Tampico. “Siempre fuimos creando e incursionando en los nuevos productos que demandaba el mercado. Nunca nos quedamos en un solo producto”, agrega el empresario.

La presencia de “Delizia” se ha expandido a la ciudad de Santa Cruz donde tiene participación en una sociedad con la empresa Delicruz. Se trata de un mercado donde se tiene en proyecto desarrollar varios proyectos de expansión. El reto es consolidar la marca a nivel nacional, subraya Vera Loza.

El valor del esfuerzo y la creatividad se expresa también en otras iniciativas. Una de ellas es el programa denominado “Desarrollo de proveedores. Negocios inclusivos” consistente en brindar tecnología a los productores lecheros para que mejoren su producción con la garantía de comprarle toda la leche. De esta manera se integra un mercado existente -con la correspondiente demanda de leche- y la oferta de los productores, que puede mejorar. Es además un asunto de responsabilidad social de la empresa, lograr que los productores lecheros del altiplano reciban cada vez mejores ingresos y sientan que su actividad es sostenible, sustentable y deseable lo que desalienta la migración.

Participa también junto a otras 14 empresas nacionales de lácteos en la atención de una parte del subsidio de lactancia. El propósito es ofrecer productos frescos y de buen contenido nutricional como son leche fluida larga vida, yogurt y quesos para que los beneficiarios adquieran el hábito de consumir productos frescos, de tal manera que cuando concluya el subsidio permanezca el hábito de consumir lácteos. Cuando el subsidio era totalmente con leche en polvo el hábito de consumo se discontinuaba por los altos precios de ese producto.

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