Los gastos en la juventud y la niñez generan retornos a la sociedad

agosto 31, 2010 | Categoría: Internacional | Ver el índice completo de la Edición Nro 832

Por Nueva Economía

El ingreso de nuevos actores a la actividad económica en el mundo, pone en el tapete de la discusión sobre cuál será el rol de los estados para que los jóvenes encuentren "e;oportunidad"e;, "e;educación"e; y "e;trabajo"e;.

La inquietud sale a luz en la Conferencia Mundial de la Juventud 2010 organizada por la ONU en el Poliforum León, en la que miles de jóvenes parecen llegar a un consenso respecto a la necesidad de que esas tres palabras se conviertan en algo "e;mejor y más grande"e;, en un mundo post crisis financiera; y en la que la economía mundial aún se recupera y ofrece escasas perspectivas para las personas jóvenes que buscan mejores oportunidades y trabajo.

"e;La falta de oportunidades para los jóvenes es muy grande, y si uno no asiste a buenas escuelas o buenas universidades, es imposible encontrar trabajo"e;, dijo Pedro Mendoza, 21 años, de Monterrey en el encuentro internacional.

La conferencia, en la que participó el Banco Mundial, espera renovar el foco de la atención regional en los desafíos que enfrentan unos 100 millones de jóvenes en América Latina y el Caribe, mientras luchan por encontrar su lugar en una economía mundial cada vez más competitiva.

El elevado costo personal y económico derivado de algunos de esos temas – salud precaria, baja calidad educativa, falta de habilidades comercializables, y una alta tasa de desempleo – empuja cada vez más a los gobiernos a buscar asesoramiento en materia de políticas para aprovechar el enorme potencial de los jóvenes y niños del mundo, dijo Wendy Cunningham, economista en jefe del Banco Mundial.

"e;Los gobiernos empiezan a darse cuenta que los gastos en la juventud y la niñez deben ser vistos como inversiones públicas que generan retornos a la sociedad a través del crecimiento económico, menores costos sociales, y una mayor calidad de vida para todos"e;, dijo Cunningham al indicar que los comportamientos riesgosos por parte de los jóvenes de América Latina y el Caribe reducen el crecimiento económico anual hasta en un 2%.

Un incentivo adicional para que los diseñadores de políticas actúen de manera anticipada radica en que las inversiones tempranas en la vida de un niño son más efectivas que las intervenciones posteriores, cuando los adultos mal equipados terminan careciendo de habilidades, desempleados o con poca salud. Por lo tanto – arguye la experta – la asignación de recursos públicos suficientes para el desarrollo de los jóvenes y niños, aún en tiempos de estrés económico y limitaciones presupuestarias, es una condición previa para el desarrollo y la competitividad de un país.

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