La economía está decaída: El costo político de la crisis europea
junio 24, 2012 | Categoría: Internacional | Ver el índice completo de la Edición Nro 914Europa al borde del abismo. Las medidas no son suficientes, y pueden tener un efecto contrario a lo planificado. China y Estados Unidos observan de cerca lo que pasa en la zona del euro. La expansión fiscal sería una solución al problema, pero también la disolución de la moneda europea.
La crisis europea relantiza el crecimiento de Estados Unidos. Las economías sudamericanas, como Brasil, México y Argentina, sentirían los efectos negativos de la situación por la que pasan algunas economías del bloque económico. Todos están dispuestos para ayudar a Europa a salir de la crisis, pero también están conscientes de que la Unión tiene los mecanismos para empezar a recuperarse. El ingreso a una depresión económica abre la incertidumbre sobre el futuro de la región. Los socios de la Unión Europea sienten temor por lo que pueda pasar en el bloque. Paul Krugman, premio Nobel de Economía 2008 y catedrático de la Universidad de Princeton, explica que las medidas de austeridad implementadas en la región ahondan la crisis, y a la larga podría empeorar la situación económica de los países afectados por la crisis.
“Hace solo unos meses albergaba algo de esperanza respecto a Europa. Es posible que recuerden que a finales del pasado otoño Europa parecía estar al borde de la crisis financiera, pero el Banco Central Europeo, homólogo europeo de la Reserva Federal estadounidense, acudió al rescate Ofreció a los bancos europeos unas líneas de crédito indefinidas siempre que presentaran bonos de los Gobiernos europeos como garantía, lo que ayudó directamente a los bancos e indirectamente a los Gobiernos, y puso fin al pánico. La cuestión por aquel entonces era saber si esta acción valiente y eficaz sería el inicio de un replanteamiento más amplio, y si los líderes europeos usarían el oxígeno que el banco había insuflado para reconsiderar las políticas que llevaron las cosas a un punto crítico en primer lugar. Pero no lo hicieron”, recuerda.
Primero fue Grecia, que ingresó en una crisis económica por su abultada deuda fiscal, ahora el turno es de España que sigue el camino de los griegos. El desempleo es alto, 23,6%; comparable a la época de la Gran Depresión en Estados Unidos. Se habla de más de 100.000 millones de euros que necesita España para fortalecer su sistema bancario. La turbulencia continúa en éste país, ya que las decisiones se dejan esperar, mientras la población paga por la política impuesta por los líderes europeos: austeridad. Krugman opina que lo que necesita Europa en su conjunto es una política monetaria expansionista, pero el primer paso para parar la crisis es salir del euro y dejar que las naciones utilicen sus monedas locales. La flexibilidad sería un aporte importante para aquellas economías que se encuentran en una crisis profunda, pero la decisión de los líderes políticos económicos todavía no cambia.
Burbuja
“La historia española no se parece en nada a las historias moralistas tan populares entre las autoridades europeas, especialmente en Alemania. España no era derrochadora desde un punto de vista fiscal; en los albores de la crisis tenía una deuda baja y superávit presupuestario. Desgraciadamente, también tenía una enorme burbuja inmobiliaria, que fue posible en gran medida gracias a los grandes préstamos de los bancos alemanes a sus homólogos españoles. Cuando la burbuja estalló, la economía española fue abandonada a su suerte. Los problemas fiscales españoles son una consecuencia de su depresión, no su causa”, explica el premio Nobel de Economía. Las medidas de austeridad se han endurecido, cuya decisión podría arrastrar a otros países a la crisis económica. Pero la historia ha mostrado que ésta no ha funcionado al 100%, ni siquiera para reducir los costos de financiación.
“¿Cuál es la alternativa? Bien, en la década de 1930 —una época cuyos detalles la Europa moderna está empezando a reproducir de forma cada vez más fiel— el requisito fundamental para la recuperación fue una salida del patrón oro. La medida equivalente ahora sería una salida del euro, y el restablecimiento de las monedas nacionales. Pueden decir que esto es inconcebible, y que sin duda alguna sería enormemente perjudicial tanto económica como políticamente. Pero lo que es realmente inconcebible es mantener el rumbo actual e imponer una austeridad cada vez más rigurosa a países que ya están sufriendo un desempleo de la época de la Depresión”, reflexiona Krugman.
Elevar los índices de inflación por efecto de una política monetaria expansionista podría ayudar a aliviar, en parte, la crisis y el desempleo que soportan varios países de la región; la decisión depende del bloque, pero el análisis no debe tardar de lo contrario la situación crítica se podría contagiar a otras naciones. “Lo que estamos viendo en realidad es una falta de flexibilidad absoluta. En marzo, los líderes europeos firmaron un pacto fiscal que establece de hecho la austeridad fiscal como respuesta ante todos y cada uno de los problemas. Mientras tanto, los principales directivos del banco central insisten en recalcar la voluntad del banco de aumentar los tipos a la más mínima señal de una inflación más elevada. Por esto resulta difícil evitar una sensación de desesperación. En vez de admitir que han estado equivocados, los líderes europeos parecen decididos a tirar su economía —y su sociedad— por un precipicio. Y el mundo entero pagará por ello”, sentencia.
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