Valor agregado o materia prima

septiembre 4, 2011 | Categoría: Editorial | Ver el índice completo de la Edición Nro 877

Pasaron dos décadas y las exportaciones tradicionales mantienen porcentajes importantes en los indicadores de exportación del país.

Bolivia siempre ha tenido problemas económicos porque no ha encarado un proceso de transformación de su base productiva, es decir, pasar a vender productos con valor agregado, y no sólo materia prima. En la economía mundial priman Estados Unidos y la Unión Europea, regiones que han ingresado en una situación crítica. Los salvatajes que implementaron frenaron un colapso en el sistema financiero, pero no ayudó a la reactivación de la economía y a la generación de empleo.

Las compras a nivel mundial se mantienen todavía altas por la dinámica de los países emergentes, pero se desconoce qué sorpresas traerán las decisiones que tomen las naciones industrializadas para encarar este momento difícil. Los países que sólo viven de las exportaciones tradicionales son fuertemente afectados cuando bajan los precios de los commodities. Bolivia experimentó una situación similar en la década de los 80 cuando bajó el precio del estaño a sus mínimos valores, cuyo hecho provocó la relocalización de miles de mineros.

Pasaron dos décadas y las exportaciones tradicionales mantienen porcentajes importantes en los indicadores de exportación del país. Qué se ha hecho para cambiar esta situación, todavía nada. El Gobierno ha implementado políticas o abrió nuevos mercados o firmó acuerdos comerciales con bloques económicos importantes. No. El ALBA es un convenio que ayuda a resolver algunos problemas, pero Bolivia se queda atrás en integrarse a la economía internacional. Perú, Ecuador, sólo por nombrar, están a un paso de suscribir un acuerdo con la Unión Europea; ¿y Bolivia? Hace poco, Perú abrió las puertas a la inversión extranjera, en especial boliviana para que aprovechen los acuerdos comerciales que suscribió.

Mientras, en Bolivia las instituciones se pelean para ejecutar programas en comercio exterior y se olvidan de su misión: elaborar políticas y velar el cumplimiento de los acuerdos, nuestros vecinos nos toman siempre la delantera. A eso se suma, en algunos casos, la burocracia y el desconocimiento de temas de comercio exterior en algunos funcionarios públicos. Lo que se debería agilizar para facilitar la venta de productos bolivianos a veces se vuelve un problema. En los inicios de su gestión de gobierno, el presidente Morales anunció que las delegaciones diplomáticas ayudarían a las relaciones políticas e incursionarían en temas económicos. Hace poco se hacía una evaluación del trabajo de los representantes, pero se olvidó.

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