Gestión populista

abril 6, 2008 | Categoría: Editorial | Ver el índice completo de la Edición Nro 717

El tiempo tarde o temprano termina poniendo en evidencia las medidas de corto plazo que por lo general responden a una gestión de tinte populista.

Hoy el Gobierno de Evo Morales está viviendo los efectos de ese tipo de medidas de alto impacto mediático pero que luego traen consigo un larga cola de problemas resultado de un manejo ineficiente de los recursos y de una gestión pobre en resultados.

Las medidas populistas logran en el corto plazo el apoyo del pueblo, pero más tarde son esas mismas medidas las que pueden generar precisamente el descontento popular. Es una apuesta muy riesgosa y más aún cuando esta manera de hacer las cosas se convierte en el eje de una gestión.

Muchos aseguran que la situación que vive el país en el plano económico tiene que ver precisamente con la incapacidad del Gobierno de dar respuesta a problemas de envergadura, cuando el perfil de sus principales colaboradores es político antes que técnico y la manera de dar solución a la coyuntura se da en una lógica invariable de confrontación, donde la prioridad es derrotar al “enemigo” y la solución está precisamente en esa derrota. Es un juego político antes que un planteamiento de soluciones racionales y técnicas.

El populismo, incluso si se somete a las reglas de juego de la democracia, no es un proyecto democrático. Divide a la sociedad a través de su distinción maniquea entre sectores populares y oligárquicos, basa su discurso en la confrontación, y no pretende crear ciudadanos sino seguidores. Por otra parte, la dinámica política del populismo puede derivar fácilmente en políticas económicas poco o nada responsables, ya que su prioridad es la redistribución clientelar, no la inversión y la transformación de la sociedad.

Los resultados de las medidas populistas del Gobierno han confluido y están haciendo aguas por todo lado.

El deterioro es general. Una vez más enfrentamos las consecuencias de una gestión que mostró las mejores intenciones pero aplicó una receta que aparentemente cura, pero que en el fondo es un paliativo momentáneo y antes que curar, empeora la enfermedad. Son los problemas de gestión populista.

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