La investigación ayuda a la formación: El Gobierno debe apoyarse en las universidades
diciembre 4, 2011 | Categoría: Economía | Ver el índice completo de la Edición Nro 890Si bien reconoce los aciertos que realizó la actual administración, como la implementación del Impuesto Directo a los Hidrocarburos (IDH) a las transnacionales, también señala que el caudal de recursos que ahora reciben las entidades descentralizadas y el Estado no es utilizado por la ausencia de proyectos de inversión.
La economía nacional ha enfrentado una serie de dificultades a lo largo de la historia del país, que ha provocado inestabilidad y crisis económica. Hace unas décadas todos fueron afectados por la hiperinflación y la devaluación de la moneda; nadie se olvida. Quiénes son llamados a analizar y presentar propuestas para encarar los desafíos, ahora, de la economía global y presentar propuestas o alternativas para encarar los retos nacionales e internacionales son los profesionales del área, los economistas. Sin embargo, el esfuerzo de las universidades en la preparación e investigación aún no tiene una correspondencia interactiva de parte de las instituciones del Estado. Es decir que el trabajo realizado por las casas de estudios superiores se queda en los establecimientos, ya que las autoridades toman sus propias decisiones sin consultar a nadie. Nueva Economía se reunió con representantes de cuatro universidades, tanto privadas como públicas, y recogió la inquietud de los formadores. También informaron sobre los proyectos que llevan adelante para combinar la práctica y la teoría.
Roberto Ticona, director del Instituto de Investigaciones Económicas de la UMSA, dice que existe bastante investigación en las universidades que no fueron difundidas y que, más bien, fueron desarticuladas con las entidades del Estado. “Por más que el Estado pueda realizar esfuerzos a través de incorporar su plan de desarrollo sin considerar el valor humano de las universidades, no tendrá sus frutos”. Si bien reconoce los aciertos que realizó la actual administración, como la implementación del Impuesto Directo a los Hidrocarburos (IDH) a las transnacionales, también señala que el caudal de recursos que ahora reciben las entidades descentralizadas y el Estado no es utilizado por la ausencia de proyectos de inversión, cuya falta de estudios de viabilidad técnica y ambiental provoca vacíos. “Hasta ahora existen falencias técnicas en cuanto la formulación de proyectos, siendo uno de los elementos que pesa para no ejecutar los $us 2.700 millones (que señala la Fundación Jubileo), de prefecturas y municipios. En el caso del segundo sería porque muchos alcaldes no son ni bachilleres. Entonces, qué calidad de inversiones les podemos exigir; donde lo máximo llega a un listado de buenas intenciones para cumplir con los recursos del IDH y cumplir con los recursos de coparticipación”, apunta.
No son entendidos
Mientras tanto, Javier Von Borries, docente en la carrera de Economía de la Universidad Católica Bolivia San Pablo, señala que el rol de la academia es importante, pero que muchas veces no es reconocido como debería ser. “Se piensa que somos unos “nerds”, que están encerrados en las cuatro paredes, que no tienen que ver con la realidad”, apunta y opina que la academia tiene un rol importante en la interacción social. Informó de que en el caso de la Universidad Católica, la institución trabaja con entidades académicas campesinas, cuyo rol es la formación técnica de calidad pero conectada con la realidad, con la gente que reside en donde se encuentran estas casas de estudios superiores. La investigación ha sido un tema importante en la formación de profesionales del área económica, cuyo resultado son estudios que pueden servir para mejorar el desempeño de la economía nacional.
Von Borries dice que el Estado y el sector privado deberían apoyarse en las universidades, ya que generan conocimiento. “Existe mucha investigación; hecha a todo pulmón, muy costosa”. La demanda es poca, por lo que hay que trabajar en este tema para que ésta se incremente, y, paralelamente, hay que mostrar la importancia de la investigación. El docente de la UCB asegura que el rol de la academia es la formación de profesionales, con niveles de calidad altos y comprometidos con la visión social. “No sólo interesa formar con un elevado desempeño académico, sino también implica la formación integral del ser humano para que pueda integrarse a la sociedad con valores, con ética”, destaca. Por su parte, Carlos Alberto Foronda, jefe de la carrera de Economía de la UPB, explica que los niveles y las competencias de las facultades eran de bajas a regulares, observación que estableció un “estudio del mercado profesional a grupos focales, en donde la pregunta era cómo reciben a los formados de las universidades y la respuesta fue muy dura”.
Datos
Foronda afirma que de diez que entran a las universidades públicas sólo dos se gradúan; de las privadas el dato no es muy halagador, ya que de diez que entran salen graduados sólo cuatro. “Muchos de los empresarios señalan que el 50% no sabe y el otro 50% lo tiene que aprender en la actividad profesional”. Pero las observaciones no son por la formación en las universidades, sino que el problema viene desde el colegio. “Los bachilleres no llegan en las mejores condiciones, ya que llegan con serios problemas en matemáticas, en lenguaje; sus falencias en colegio tenemos que subsanar en los dos primeros años en la universidad; hay que nivelarlos; ocupa la mitad del currículo educativo”.
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