El crecimiento no benefició a los pobres

marzo 15, 2010 | Categoría: Economía | Ver el índice completo de la Edición Nro 808

Por Iván Velásquez (*)

La creación de empleo a partir de la inversión y el aumento de la productividad laboral se constituyen en los mecanismos principales, mediante los cuales, el crecimiento de la economía se traduce en reducción de la pobreza. A nivel microeconómico, se considera que sí la economía crece entonces se supone que existe una transmisión y distribución del ingreso a partir de las mejoras salariales en términos reales, las cuales repercuten de manera directa en los hogares, puesto que coadyuvan a mejorar su estándar y calidad de vida.

En Bolivia el desempleo es uno de los problemas estructurales más fuertes que arrastra el país, el cual es difícil de revertir. Primero, la tendencia observada en los últimos años muestra un bajo y lento crecimiento económico, Segundo, aparentemente ese lento crecimiento no es pro pobre, puesto que Bolivia continúa presentando elevados niveles de pobreza, tanto moderada como extremamente. Tercero, las inequidades abarcan al conjunto de la población. Existe una alta desigualdad del ingreso, hay diferencias en términos de la distribución de la tierra, los salarios son inequitativos, existen asimetrías en lo referente a educación, acceso a salud y, finalmente, un nivel de desempleo preocupante, toda vez que el empleo es precario, insuficiente y mal pagado (Ver cuadro No 1).

El motor es el empleo

Desde una perspectiva teórica se supone que el empleo es el motor del progreso material de los hogares, debido a que los ingresos laborales, y en particular los salarios, constituyen la principal fuente de ingreso monetario para las familias. En Bolivia, a nivel de hogares, la principal preocupación del boliviano está enfocada en dos variables: el desempleo y el nivel de pobreza en el que las familias viven. La extensa evidencia empírica muestra que el crecimiento es determinante para reducir la pobreza, generar empleo y mejorar el bienestar de la población. En nuestro territorio, el crecimiento ha sido y es intermitentemente impulsado estrictamente por el efecto precio que provoca el impacto de precios altos en mercados internacionales en la escasa canasta de productos exportables (pocos minerales y gas básicamente), los cuales son acompañados por una deficiente gestión económica y las políticas públicas de corto plazo, elementos que no permiten mejoras en la reducción de pobreza y la reversión de desigualdad.

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